50.000 niñ@s podrían morir de hambre en Sudán del Sur por falta de fondos

Cincuenta mil niños menores de cinco años podrían morir de ahora hasta finales de año en Sudán del Sur a no ser que se obtengan fondos adicionales para comprar comida y alimentarlos, denunció este martes Unicef.

En la actualidad hay 740.000 niños menores de cinco años que “tienen un alto riesgo de sufrir inseguridad alimentaria”, explicó en una rueda de prensa el portavoz de Unicef, Christophe Boulierac, quien especificó que de éstos, 50.000 podrían morir si no son alimentados inmediatamente.

Estos 50.000 menores forman parte de un grupo de 250.000 que según Unicef sufrirán malnutrición aguda y severa en los próximos meses.

De hecho, el objetivo de Unicef es poder alimentar a 150.000 de ellos, pero no tiene los fondos para hacerlo dado que los donantes no han ofrecido dinero suficiente.

Por su parte, Unicef solicitó 27,5 millones de euros para su campaña en Sudán del Sur, pero hasta la fecha sólo ha obtenido 3,3 millones.

Naciones Unidas se encuentra en proceso de evaluar las necesidades humanitarias de la población de Sudán del Sur, pero se calcula que al menos hay 3,7 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria.

La portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PAM), Elisabeth Byrs, señaló que hacia finales de este mes tendrán “una visión más clara” de las necesidades alimentarias en el país, y adelantó que por ahora, la agencia “alimenta” a 600.000 sursudaneses.

Niños soldado en Sudán del Sur

Por otra parte, Boulierac se refirió al reclutamiento de niños por las dos partes en conflicto, que Unicef denunció el pasado lunes.

“Creemos que ambos bandos usan niños en sus filas. Contamos con informes no confirmados de que los grupos armados de la oposición reclutan niños pero no podemos hablar de cifras. En cambio, sí que tenemos confirmación de que al menos 149 menores se encuentran enrolados en el Ejército regular“, señaló el portavoz de Unicef.

Con respecto a la situación de los niños en general en Sudán del Sur, Boulierac indicó que además de la falta de alimentos, preocupa especialmente el acceso al agua potable y la falta de saneamiento, principales vectores de enfermedades contagiosas.

De conflicto político a conflicto armado étnico

El conflicto estalló en Sudán del Sur en diciembre pasado, cuando el presidente, Salva Kir, acusó al ex vicepresidente Riak Machar de perpetrar un golpe de Estado.

Machar empuñó las armas, el Ejército se dividió en dos y en seguida el conflicto tomó tintes étnicos, dado que Kir y Machar pertenecen a tribus distintas.

La violencia ha costado la vida a miles de personas y ha obligado a más de un millón a abandonar sus hogares y a vagar desplazados por su país o a refugiarse en los países vecinos.

El conflicto ha puesto al borde de la guerra civil al joven país, independizado de Sudán en 2011.

http://www.elmundo.es

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Unicef pide 2,5 millones para frenar ébola en África

En un comunicado divulgado en Dakar, Unicef justifica su petición por la necesidad de proporcionar desinfectantes, medicamentos esenciales, equipos básicos y apoyo a las comunicaciones en Guinea Conakry y sus vecinos, principalmente Liberia, Sierra Leona, Senegal, Guinea Bissau, Costa de Marfil y Mali.

El Fondo evalúa en 1,2 millones de dólares las necesidades para afrontar la situación en Guinea, y en 1,3 millones de dólares el importe requerido para evitar la llegada del virus a los países vecinos.

“La mayoría de la gente en esta parte del mundo, nunca había oído hablar del virus de ébola“, dijo Guido Borghese, asesor de Unicef para el desarrollo infantil en África Occidental y Central, citado por el comunicado.

“En este contexto, los temores y rumores infundados se extendieron rápida y ampliamente. Más que nunca, es fundamental que las familias tengan los recursos adecuados y la información precisa para protegerse y evitar peligrosos malentendidos”, agregó Borghese.

“Estamos en una carrera contrarreloj -advirtió el asesor- para evitar que el virus se propague aún más en África occidental”.

En Guinea Conakry, Unicef ha distribuido 77.400 botellas de cloro líquido, más de 300.000 jabones, 150.000 pares de guantes, 670 pulverizadores y 1.650 kilogramos de hipoclórito de calcio (HCH) para combatir la epidemia.

Además, el Fondo ha proporcionado a las autoridades en Sierra Leona, Costa de Marfil, Senegal y Mali equipos de prevención médica pata atajar el problema.

África Occidental está experimentando su primer gran brote de ébola, un virus contra el que no existe una vacuna o tratamiento.

Según Unicef, la enfermedad ha matado, hasta la fecha, a 111 personas en Guinea Conakry y Liberia, donde se han registrado 178 casos sospechosos, probables o confirmados.

El virus del ébola, que surgió por primera vez en 1976 en Zaire (actual República Democrática del Congo) y Sudán, se transmite por contacto directo con la sangre y los fluidos y tejidos corporales de las personas o animales infectados. EFE

Reunificar a los niños perdidos

Este llamamiento mundial presenta las necesidades combinadas de quienes viven en las circunstancias más difíciles, ya sea las situaciones de emergencia a gran escala que aparecen en los titulares de todo el mundo o las crisis menos visibles pero no menos urgentes, que ponen las vidas y el bienestar de los niños y las mujeres en peligro. Con el objetivo de proporcionar asistencia esencial a 85 millones de personas, entre ellas 59 millones de niños, el HAC de 2014 es el mayor llamamiento humanitario jamás realizado por UNICEF –2.200 millones de dólares en total– y refleja el creciente impacto de los desastres y las emergencias sobre los niños de todo el mundo.

Debido al desplazamiento a gran escala y la inseguridad en Sudán del Sur, muchos niños han quedado separados de sus familias y sus comunidades. Reunirlos de nuevo es un gran desafío, pero los esfuerzos de UNICEF y sus aliados están haciendo que sea posible.

 

Lejos de casa, en compañía de extraños que hablan un idioma que ellos no conocen, un pequeño grupo de niños y niñas juegan en medio del polvo en un centro de bienestar infantil en Juba. Son algunos de los cientos de niños perdidos o no acompañados en medio del caos desencadenado por los intensos combates en Sudán del Sur.

 

Las fuerzas del gobierno rescataron a estos niños en la ciudad de Bor, estado de Jonglei, a unos 200 kilómetros al norte, y los llevaron a Juba. Aquí nadie sabe sus nombres o edades exactas. Los niños hablan muy poco árabe. Algunos hablan murle, una lengua minoritaria. La mayoría apenas habla.

 

“Nosotros les trajimos aquí. Estaban en un estado miserable, habían sufrido mucho. Era realmente una mala situación, están completamente totalmente traumatizados y enfermos. No sabían siquiera qué hacer y por ello los trabajadores sociales de aquí trabajaron muy duro para ponerles en el nivel en que usted los ve ahora”, dice el Obispo Martin Moga, director de Bienestar Infantil en Juba. “Gracias a la ayuda de UNICEF, nuestro aliado, nos preocupamos por los niños, les damos medicamentos, alimentos y ropa. Reciben un buen baño, y duermen bien”.

 

Sistema de rastreo

 

Rastrear sus historias y sus familias es una batalla complicada en un momento en que más de 700.000 sudaneses del sur han quedado desplazados dentro del país, y casi 150.000 han huido a países vecinos.

 

Aunque el 23 de enero se firmó un acuerdo de cese de hostilidades, muchas familias todavía tienen miedo de volver a casa. Alrededor de 75.000 personas se han refugiado en las bases de la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur. Sólo en Juba se ha registrado a 245 niños como separados de sus familias o no acompañados por un adulto.

 

Las necesidades humanitarias son duras en Sudán del Sur, y los organismos de socorro tienen graves restricciones para distribuir ayuda a los necesitados. Hasta la fecha, UNICEF ha podido llegar a sólo 300.000 de los desplazados internos, menos de la mitad del total. El grave déficit en la financiación, el saqueo generalizado de los suministros y la falta de acceso a todas las zonas afectadas causan graves problemas en la obtención de ayuda para niños y familias.

 

En el centro de bienestar, UNICEF y la organización asociada Fuerza de Paz han establecido un sistema de localización para reunir a familias como la de Nyawal Rúaj, de 29 años, de Bor, que estaba encantada de haber encontrado a sus dos hijos pequeños gracias al centro.
“Había un tanque grande que disparaba donde nos alojábamos. Até a mis hijos juntos para que no se separaran”, dijo ella. “Luego me fui a la casa a buscar a mi bebé recién nacido y un poco de ropa, y en ese tiempo los dos niños se escaparon, siguiendo a los que huían. Mi marido sigue desaparecido. Pero gracias a esta gente en el centro, por lo menos tengo a mis hijos de vuelta”.

 

Una cuestión de tiempo

 

La mayor preocupación para los grupos de protección de la infancia y para UNICEF es que mientras sus familias están buscándolos, los niños no acompañados puedan ser objeto de trata, abuso, adopción ilegal o de que los saquen del país.

 

“En un período delicado como este, lo que hemos aprendido de todas las situaciones de emergencia en todo el mundo es que una de las cosas que no debemos hacer es sacar a los niños de su comunidad, de su país”, dice Cornelius Williams, Asesor Regional de Protección de la Infancia para África oriental y meridional. “Esto sería romper los vínculos de los niños con sus comunidades, y si encontramos a sus familias, incluso a sus familias ampliadas, les enviamos los niños. Este es un estado que tiene leyes, que rige cómo se traslada a los niños”.

 

A pesar de los riesgos continuos, el Sr. Williams confía en que los niños y las familias puedan reunirse.

“Es sólo una cuestión de tiempo, con el cese de las hostilidades, con el trabajo que estamos haciendo”, dice. “La mayoría de estos niños estarán de vuelta con sus familias”.

Día Mundial del Agua

logo_year2013En 1992 la Asamblea General de Naciones Unidas estableció que el 22 de marzo de cada año se celebraría el Día Mundial del Agua. El dia del agua es una ocasión única para recordar que, aunque a veces no valoramos un bien tan fundamental para nuestra vida, muchas personas en el mundo no tienen acceso a la cantidad de agua potable necesaria para su supervivencia.

UN BIEN ESCASO

En un mundo que está cubierto en sus dos terceras partes por agua, puede parecer un contrasentido mencionar que el difícil acceso al agua potable es la causa de enfermedades y pobreza para 1.500 millones de personas.

Sin embargo ésta es la realidad. El agua apta para uso humano (dulce, potable y de fácil acceso) es una parte muy pequeña del total y su escasez no se debe sólo a las condiciones naturales de determinadas regiones, sino que tiene mucho que ver con el aumento de la población, el despilfarro y la contaminación.

La situación es preocupante y muchos expertos consideran la cuestión del agua como el desafío más importante que debe afrontar la humanidad en el siglo XXI.

Además del agua para beber, la agricultura, la industria, la higiene y la salud, la calidad ambiental, etc.; las posibilidades de desarrollo de un territorio y su población dependen del agua, de su calidad y de su consumo racional.

EL VALOR DEL AGUA

A los estudiantes de economía, para distinguir los conceptos de valor y precio, se les suele plantear la siguiente cuestión: ¿Cuál es el precio del agua? ¿Y su valor?:

  • Un estudiante despistado contestará que el precio del agua es muy bajo, por lo tanto vale poco.
  • Un alumno más avispado responderá que su precio es pequeño, sí, pero su valor es gigantesco: sin agua no hay vida.

En nuestro propio país, un territorio que se caracteriza en su mayor parte por las escasas precipitaciones (especialmente en verano), todavía es muy habitual el riego a manta, es decir, inundando completamente los cultivos, con el desperdicio de agua que eso supone.

En una aldea de Kenia, un niño debe caminar durante varias horas al día hasta el pozo más próximo para llevar a su familia unos pocos litros de agua. Esta familia mide mucho cada cuenco de agua y se lo piensa dos veces antes de consumirlo.

Seguramente el valor que atribuye al agua el consumidor español o la familia keniana sea muy distinto. El relativo bajo precio del agua en España hace que a veces no valoremos su importancia, tanto para los seres humanos como para toda la naturaleza.

La calidad ambiental de nuestro entorno y del planeta depende mucho del uso que todos hagamos del agua, de tratarla como lo que es, fuente de vida.

EL AGUA Y LA CULTURA

Existen tantas maneras de considerar, utilizar y conmemorar el agua como tradiciones culturales alrededor del mundo. El agua se sitúa en el centro de numerosas religiones como un elemento sagrado y se utiliza en diversos rituales y ceremonias.

Durante siglos, el agua ha sido también fuente de inspiración para el arte, que la ha representado a través de la música, la pintura, la literatura y el cine.

Cada región del mundo tiene su particular forma de consagrar el agua, pero todas reconocen su valor y el lugar central que ocupa en la vida humana. Las tradiciones culturales y los valores sociales determinan la manera en que las poblaciones perciben y gestionan los recursos hídricos en las distintas regiones del mundo.

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Referencias:

De las imagenes: © UNICEF

Cuerno de África, cuna de la desnutrición

Unicef ha denunciado que cerca de 900.000 niños sufren de desnutrición en Somalia, Kenia y Etiopía,cuando se cumple un año del comienzo de la crisis en el Cuerno de África, momento en el que Naciones Unidas declaraba el estado de hambruna en dos regiones del sur de Somalia.

Así, con un tercio de la población (2,5 millones de personas) en necesidad de asistencia de emergencia, Somalia sigue siendo el país más afectado. En algunas regiones del sur, uno de cada cinco niños sufre desnutrición aguda y ve amenazada su vida, mientras en Kenia, 2,2 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, y 3,2 millones de personas en Etiopía.

Concretamente, este viernes hace un año que Naciones Unidas declaraba el estado de hambruna en dos regiones del sur de Somalia. Sin embargo, según afirma la entidad en un comunicado, “la crisis está lejos de terminar”, ya que ocho millones de personas en Somalia, Etiopía y Kenia aún dependen de la asistencia humanitaria. En particular, los niños se ven amenazados por una combinación de pobreza, inseguridad, desnutrición y enfermedades, según ha informado la entidad.

“Si bien nuestro trabajo para salvar vidas, de los niños y sus familias, y los suministros enviados han llegado a millones de personas, aún hay muchos a los que no se ha podido llegar y siguen siendo extremadamente vulnerables”, ha afirmado el director regional de Unicef para África Oriental y Austral, Elhadj As Sy.

Sin embargo, con el apoyo de los donantes, quienes aportaron más de 396 millones de dólares en 2011, Unicef pudo ampliar su trabajo de emergencia y desarrollo en las zonas afectadas por la sequía en Somalia, Kenia, Etiopía y Yibuti, donde más de 13 millones de personas necesitaban asistencia humanitaria en 2011. Así, entre julio y diciembre de 2011, se distribuyeron unas 63.000 toneladas métricas de suministros humanitarios y hasta la fecha, casi un millón de niños han recibido tratamiento contra la desnutrición en la región.

Asimismo, la crisis obligó a miles de personas a abandonar sus hogares, con más de 626.000 refugiados somalíes en Kenia y Etiopía. Concretamente, en Somalia alrededor de un millón de personas son desplazados internos, casi el 60 por ciento de ellos niños. No obstante, ya hay indicios de que la situación podría empeorar en el sur de Somalia, donde la desnutrición aguda entre los niños menores de cinco años en algunos lugares es casi el doble del umbral de emergencia.

En esta línea, Elhadj As Sy ha asegurado que “el ciclo de la crisis debe romperse a través de nuevos medios de apoyo a las comunidades para que puedan resistir y recuperarse mejor de un desastre”. “Tenemos que preservar los beneficios que hemos conseguido con muchas dificultades, e invertir en los niños de hoy para evitar que se repitan crisis similares en el futuro”, ha añadido.

Igualmente, Unicef ha recordado que aunque la asistencia de emergencia a corto plazo es crucial para atender las necesidades de salud, nutrición, agua y saneamiento, no puede prevenir crisis futuras. Por ello, la organización ha intensificando en los últimos años sus intervenciones a largo plazo, a través de estrategias para afrontar las crisis, aumentar la capacidad de recuperación y atender las necesidades de los más vulnerables.

Definitivamente, para continuar con el trabajo de ayuda humanitaria, así como invertir en la capacidad de recuperación en Somalia, Kenia y Etiopía, Unicef necesita para 2012 un total de 273 millones de dólares. Sin embargo, a 12 de julio, sólo se ha recibido el 33 por ciento de estos fondos.

Judith puede ir a la escuela cerca de su casa

En Madagascar miles de niños no pueden terminar su formación primaria porque las escuelas próximas solo llegan hasta 5º. UNICEF y sus aliados están ampliando colegios para evitar el abandono escolar.

 

Más de un millón de niños

Con el aumento de las temperaturas y tras casi un año sin lluvia, lo que ha provocado la pérdida de hasta el 80% de las cosechas en muchas regiones del Sahel, se agrava la crisis nutricional en los nueve países africanos que se incluyen en esa franja desértica. Durante los cuatro primeros meses del año casi 250.000 niños menores de cinco años han recibido tratamiento contra la desnutrición aguda grave, como parte del trabajo de UNICEF, pero aún hay más de un millón de niños en peligro de muerte.

Según UNICEF, la situación continuará agravándose hasta finales de año, ya que se están acabando todos los alimentos que las familias guardaban de la cosecha anterior. Es lo que se conoce como ‘la temporada del hambre’.

Además, las familias no pueden comprar comida porque en algunas zonas deben pagar por el maíz o el trigo el doble que hace cuatro meses.

Coincidiendo con la celebración del Día del Niño Africano, que se conmemora hoy, UNICEF España vuelve a dar la alarma sobre la situación extrema que están viviendo en la región del Sahel unos 18 millones de personas, de las cuales los más vulnerables son los niños.

Junto a esta situación de máxima vulnerabilidad por la falta de alimentos, el conflicto en Malí ha obligado a 170.000 personas a huir de sus hogares hacia tres países vecinos, y otras 167.000 personas se han visto obligadas a desplazarse a otras partes del país. Esta circunstancia ha creado necesidades de acción humanitaria que se suman a la crisis nutricional.

UNICEF trabaja en todos los frentes abiertos en el Sahel para evitar que la situación sea aún más complicada. Aparte del tratamiento contra la desnutrición que ya han recibido 250.000 niños, más de seis millones han sido vacunados contra el sarampión y más de nueve millones han recibido mosquiteras tratadas con insecticida para reducir el riesgo de malaria.

Estas medidas deben intensificarse antes de la temporada de lluvias para evitar brotes de cólera y otras enfermedades endémicas en la zona.

Para miles de familias del Sahel, el alimento suministrado en los centros de nutrición es lo único que pueden dar a sus hijos. En Malí, una de las miles de madres afectadas, Mariam Dianopo, no sabe cómo va a alimentar a sus cinco hijos. Tiene sólo un pequeño cuenco de arroz y debe conseguir que dure varios días.

“Tengo verdaderas dificultades para alimentar a mi familia este año, los graneros están vacíos” dice. No llueve desde el año pasado y los campos de arroz se han convertido en desiertos de arena.

Como su hija pesa menos de lo normal, Mariam ha tenido que llevar a su hija Kadia, de 10 meses, a uno de los 5.200 centros de salud apoyados por UNICEF. Allí recibe una ración del alimento terapéutico que le aportará todos los nutrientes necesarios para que se recupere en un plazo máximo de seis semanas si no aparecen otras complicaciones.

Las mayores tasas de mortalidad infantil se dan en África Subsahariana

En 2010, murieron en todo el mundo 7,6 millones de niños menores de cinco años por causas que se pueden evitar. Aunque se ha avanzado mucho en las últimas décadas (en 1990 murieron más de 12 millones), África Subsahariana es la región que ha registrado un menor progreso.

Las mayores tasas de mortalidad infantil se encuentran todavía en África subsahariana, donde 1 de cada 8 niños muere antes de cumplir los cinco años.

Tenemos las herramientas, los tratamientos y la tecnología para salvar millones de vidas cada año, y no hay excusa para no usarlos”, aseguró hace unos días el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, con motivo del foro sobre supervivencia infantil celebrado en Washington.

En ese sentido, Lake subrayó que UNICEF centra su trabajo en hacer frente a “las principales causas de la mortalidad infantil como la diarrea, la neumonía y la malaria” ampliando la cobertura de los tratamientos con mayor impacto y menor costo.

Actualmente cerca del 90% de las muertes por neumonía y diarrea se producen en África subsahariana y en Asia meridional. Para prevenir y tratar estas enfermedades, UNICEF trabaja para incrementar la cobertura de vacunas; fomentar la lactancia materna y el lavado de manos con jabón; ampliar el acceso al agua potable y al saneamiento, la distribución de sales de rehidratación oral a los niños con diarrea y el suministro de antibióticos a los niños con neumonía bacteriana.

El Día del Niño Africano conmemora una marcha de 1976 en Soweto, Sudáfrica, cuando miles de escolares africanos salieron a las calles para protestar por la escasa calidad de su educación y para exigir su derecho a recibir enseñanza en su propio idioma. Cientos de niños fueron abatidos, y en las dos semanas de protestas que siguieron, más de cien personas murieron y más de un millar resultaron heridas. Para honrar la memoria de los asesinados y el valor de todos los que se manifestaron, el Día del Niño Africano se celebra cada 16 de junio desde 1991.

Dailo Allí, Jefe de Prensa UNICEF España, Tel: 609 160 051 / 91 378 95 55, dailo.alli@unicef.es

Progreso sobre el agua potable y saneamiento 2012

El informe, Progress on Drinking Water and Sanitation 2012 (Progreso sobre el agua potable y saneamiento 2012), publicado por el Programa Conjunto para el Monitoreo del Abastecimiento de Agua y Saneamiento, de UNICEF y la OMS, dice que a finales de 2010 un 89% de la población mundial, o 6.100 millones de personas, utilizaban fuentes mejoradas de agua potable. Se trata de un 1% más que la cifra que se indicaba en la meta de los ODM, un 88%. El informe estima que, en 2015, el 92% de la población mundial tendrá acceso al agua potable.

“Especialmente para los niños, ésta es una buena noticia”, dijo el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake. “Más de 3.000 niños mueren todos los días a causa de las enfermedades diarreicas. El logro de este objetivo será muy importante para salvar las vidas de los niños”.

Lake advirtió que aún no es posible declarar victoria, ya que por lo menos el 11% de la población mundial–783 millones de personas– no tiene acceso aún al agua potable, y miles de millones no reciben todavía servicios de saneamiento.

“Las cifras siguen siendo abrumadoras”, dijo, “pero los progresos anunciados hoy son una prueba de que los Objetivos de Desarrollo del Milenio se pueden cumplir con voluntad, esfuerzo y financiación”.

El informe destaca, sin embargo, que el mundo está aún lejos de alcanzar la meta de saneamiento de los ODM, y es improbable que lo haga para el año 2015. Sólo el 63% de los habitantes del mundo tienen acceso a un saneamiento mejorado, una cifra que solamente aumentará a un 67% en 2015, muy por debajo del objetivo del 75% que figura en los ODM. En la actualidad, 2,5 millones de personas aún carecen de saneamiento adecuado.

UNICEF y la OMS también advirtieron que, dado que no es posible medir a nivel mundial la calidad del agua, el progreso hacia la meta de agua potable del ODM se mide por medio de la recopilación de datos sobre el uso de fuentes mejoradas de agua potable. Es preciso realizar esfuerzos considerables para garantizar que las fuentes mejoradas de agua sean y sigan siendo seguras.

“El agua, el saneamiento y la higiene mejorados son la clave para impulsar la salud y el desarrollo humanos”, dijo la Directora General de la OMS, la Dra. Margaret Chan. “Hoy en día, incluso a pesar de este interesante progreso, casi el 10% de todas las enfermedades siguen vinculadas a la mala calidad del agua, del saneamiento y de la higiene”.

El informe pone de relieve los enormes problemas que aún queda por resolver. Las cifras globales ocultan grandes disparidades entre regiones y países, y dentro de los países.

Sólo el 61% de los habitantes de África subsahariana tiene acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua en comparación con el 90% o más en América Latina y el Caribe, África del Norte y gran parte de Asia. Más del 40% de todas las personas en el mundo que carecen de acceso al agua potable viven en África subsahariana.

El informe confirma que en los casos en que no es posible acceder fácilmente al abastecimiento de agua, la carga de transportar el agua recae de manera desproporcionada en las mujeres y niñas. En muchos países, el acceso al agua y saneamiento ha mejorado en gran medida entre la población más rica, mientras que los más pobres todavía se encuentran muy rezagados.

El informe proporciona la última actualización de las zonas rurales de todo el mundo, y destaca la necesidad de conceder una mayor atención al agua y el saneamiento. En las zonas rurales de los países menos adelantados, 97 de cada 100 personas no tienen agua entubada y el 14% de la población bebe agua de superficie, como por ejemplo de los ríos, estanques o lagos.

De los 1.100 millones de personas que todavía practican la defecación al aire libre, la gran mayoría (949 millones) vive en zonas rurales. Esto afecta incluso a las regiones con altos niveles de acceso a agua mejorada. Por ejemplo, el 17% de la población rural de América Latina y el Caribe y el 9% del norte de África todavía defecan al aire libre. Incluso en los países con economías de rápido crecimiento hay un gran número de personas que practican la defecación al aire libre: 626 millones en la India, 14 millones en China y 7,2 millones en el Brasil.

“Hemos alcanzado una meta importante, pero no podemos detenernos aquí”, dijo el Secretario General. “Nuestro siguiente paso debe ser llegar a las personas a quienes  resulta más difícil alcanzar, los más pobres y más desfavorecidos del mundo. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha reconocido que el agua potable y el saneamiento son derechos humanos. Eso significa que debemos asegurar que todas las personas tengan acceso”.

INFORME EN INGLÉS (PDF)