Acceso a agua potable en África

Más de 230.000 personas tendrán acceso a agua potable en África gracias a los nuevos proyectos que Canal de Isabel II Gestión tiene previsto emprender en los próximos meses mediante su proyecto de voluntariado corporativo Canal Voluntarios.

Así lo ha destacado este martes el consejero de Presidencia, Justicia y Portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, y presidente de Canal de Isabel II Gestión, Salvador Victoria, en el acto en el que ha despedido a los 110 jóvenes que participan en la expedición España Rumbo al Sur.

Los jóvenes, que se desplazarán hasta Marruecos, tendrán la oportunidad de visitar varias ciudades y conocer de primera mano proyectos de cooperación como, por ejemplo, el que emprendió Canal Voluntarios en Tattiouine donde desarrolló un proyecto de saneamiento y canalización de agua gracias al cual ahora tanto los habitantes de la localidad como los nómadas de la zona tienen acceso al agua potable.

En total, 1.850 personas se beneficiaron directamente de este proyecto, que nació después de un estudio conjunto entre Madrid Rumbo al Sur y Canal Voluntarios.

Actualmente, Canal Voluntarios tiene previsto iniciar cuatro nuevos proyectos en África en el marco de su última convocatoria, Entre ellos destaca la mejora de las condiciones de vida de la población mediante el acceso al agua y el saneamiento en Sofala (Mozambique), junto con Promoción Social de la Cultura.

También hay un proyecto de aducción para el abastecimiento de agua potable en Kabuye (República Democrática del Congo), junto con Energía Sin Fronteras; y facilitar el acceso al agua y saneamiento básico al Hospital de Kabala y la comarca de Nieni, en Sierra Leona, con Médicos del Mundo, y acceso al agua potable para cuatro pueblos dedicados al triturado de piedras en Benín, en colaboración con Mensajeros de la Paz.

Todos estos proyectos, junto con los ya finalizados en Marruecos, Camerún, Malí, Kenya y Etiopía y los que actualmente se están ejecutando en este último país y en Guinea beneficiarán de manera directa a cerca de 230.000 personas.

Canal de Isabel II Gestión: empresa comprometida con el desarrollo Canal Voluntarios ha colaborado con el programa Madrid Rumbo al Sur, que esta edición se abre a toda España con el nombre España Rumbo al Sur, desde su edición 2008. En este tiempo han visitado Mali (2008), Marruecos (2009, 2010, 2011 y 2013), Senegal (2008 y 2011) y Camerún (2012).

El programa de voluntariado corporativo de Canal de Isabel II Gestión cuenta con 129 trabajadores con una gran formación en todas las materias relacionadas con el agua, las situaciones de emergencia y la cooperación y el voluntariado para colaborar con distintas ONG y entidades.

Pero el compromiso de Canal Voluntarios no es exclusivo con África: en los 7 años que lleva en marcha el programa, se han realizado 47 proyectos: 12 de formación, 4 de emergencias y 31 de cooperación al desarrollo. Gracias a ellos, y de manera directa o indirecta, unas 827.000 personas en todo el mundo han conseguido un acceso al agua potable o a instalaciones de saneamiento.

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Construcción de mayor represa de Africa desata pugna por aguas del Nilo

Los tiempos de disturbios políticos y hambruna que azotaron a Etiopía durante la década de los 80 y que transformaron a ese país en símbolo mundial de la pobreza ya parecen haber quedado definitivamente atrás. Así, a diferencia de muchos países africanos con un pasado similar, el gobierno etíope ha logrado construir un cierto nivel de estabilidad que ha permitido al país crecer económicamente a un ritmo del 8,5% durante 2012 y perfilarse como un actor clave del continente africano, gracias, entre otras cosas, a un ambicioso proyecto energético, que, sin embargo, ha generado tensiones con sus vecinos Egipto y Sudán.

De hecho, el país inició en 2011, en la región de Benishangul Gumaz -cerca de la frontera con Sudán- la construcción de la Gran Represa del Renacimiento Etíope,  que será la más grande de Africa cuando esté lista en 2017. El proyecto, que tiene un costo de US$ 4.700 millones, generará 6.000 megavoltios de energía y 12.000 puestos de trabajo, según anunció el gobierno encabezado por el primer ministro Hailemariam Desalegn. Pero para poder cumplir esas metas los recursos hídricos deben ser extraídos del río Nilo, cuyas aguas son generadas en un 86% por el afluente Nilo Azul, que nace en las tierras altas de Etiopía. Sin embargo, el río más largo del mundo abastece de agua también a Egipto y a Sudán, países que han manifestado abiertamente su preocupación sobre el desvío de agua que representaría la represa y las consecuencias que tendría para ellos.

“Etiopía tiene aspiraciones de ser un poder regional a expensas de Egipto. Está tomando ventaja de la inestabilidad después de la revolución (egipcia)”, indicó el jefe del Departamento de estudios de la cuenca del Nilo del Centro Al Ahram de Estudios Estratégicos y Política en El Cairo, Hani Raslan, al diario estadounidense The Washington Post. Así, el polémico proyecto ha llevado a que Etiopía y otros países contiguos a los afluentes  del Nilo, como Burundi, Congo y Kenia, entre otros, busquen reescribir un antiguo tratado de 1959- que otorgaba a Egipto y a Sudán el control de casi el 90% de las aguas del río-, según indica la revista británica The Economist.

La construcción del megaproyecto hidroeléctrico podría traer consecuencias importantes para Egipto y los países que se encuentran río abajo. De hecho, Egipto- cuyas necesidades hídricas son cubiertas en un 95% por el Nilo- podría perder entre 11 y 19 millones de metros cúbicos de agua durante la construcción de la represa, afectando de paso el suministro de agua de dos millones de familias egipcias, según detalló la cadena árabe Al Jazeera. A esto se suman los efectos sobre el abastecimiento eléctrico del país, que podría verse mermado entre un 25% y un 40%. “Sería un desastre para Egipto. Grandes áreas del país serían simplemente sacadas de producción”, detalló el ex ministro egipcio de Agua Mohamed Nasr Allam, consignado por The Washington Post.

Tanto Etiopía como Egipto han experimentado un aumento poblacional notable. Con casi 94 millones y 85 millones de personas respectivamente -según datos de la CIA-, ambos países han doblado su población en las pasadas tres décadas. Una cifra que se espera siga aumentando y con ella las necesidades hídricas. De hecho, Egipto tiene hoy en Asuán una de las represas más grandes de Africa.

La escala de tensiones entre Egipto y Etiopía a raíz de la construcción de la represa creció el año pasado, luego de que el entonces Presidente egipcio Mohamed Morsi y varios políticos del país realizaran una serie de declaraciones hostiles hacia el gobierno etíope en relación con el proyecto.

Para tratar de llegar a un consenso, desde noviembre de 2013 los gobiernos de Addis Abeba, El Cairo y Jartum han sostenido una serie de reuniones para buscar una salida al conflicto y en diciembre conformaron un comité técnico para analizar los posibles efectos de la represa más grande de Africa.

Detrás de cada acaparamiento de tierra hay un acaparamiento de agua

No se puede cultivar alimentos sin agua. En África, una de cada tres personas sufre de escasez de agua y el cambio climático empeorará la situación. El desarrollo en África de sistemas indígenas de manejo de aguas, altamente sofisticados, podría ayudar a resolver la crisis, pero son estos mismos sistemas los que están siendo destruidos por los acaparamientos de tierra a gran escala, en medio de afirmaciones de que el agua en África es abundante, que está subutilizada y que está lista para ser aprovechada por la agricultura para la exportación.

GRAIN examina lo que hay detrás de la fiebre por las tierras en África y revela que hay una lucha mundial por algo que, cada vez más, es considerado una mercancía más preciosa que el oro o el petróleo: el agua.

El río Alwero en la región de Gambela, en Etiopía, proporciona tanto un sustento como una identidad a los pueblos indígenas Anuak, quienes han pescado en sus aguas y cultivado sus riberas y las tierras colindantes durante siglos. Algunos Anuak son pastores, pero la mayoría son agricultores que se trasladan hacia las áreas más secas en la temporada de lluvias antes de retornar a las riberas del río. Este ciclo agrícola estacional ayuda a nutrir y mantener la fertilidad de los suelos. También ayuda a estructurar la cultura en torno a la repetición de las prácticas de cultivo tradicionales, relacionadas con las lluvias y las crecidas de los ríos, en la medida que cada comunidad se preocupa de su propio territorio y del agua y tierras agrícolas a su interior.

Una nueva plantación en Gambela, de propiedad del multimillonario árabe, Mohamed al-Amoudi, es regada con agua que se extrae del rio Alwero. Miles de personas dependen, para su sobrevivencia, del agua del río Alwero y los planes de riego industrial de Al-Moudi podrían acabar con el acceso que tienen a ella. En abril de 2012, la tensión provocada por el proyecto explotó cuando un grupo armado emboscó las instalaciones de la compañía de Al-Moudi, Saudi Star Development Company, dejando cinco personas muertas.

La tensión en el sur oeste de Etiopía ilustra la importancia central que tiene el acceso al agua en la fiebre global que existe por la tierra. Oculta detrás de la disputa actual por la tierra, existe una lucha a nivel mundial por el control sobre el agua. Aquellos que han estado comprando extensas superficies de tierras agrícolas en los años recientes, ya sea que residan en Adís Abeba, Dubai o Londres, entienden que el acceso al agua que ellos obtienen, muchas veces gratis y sin restricciones, puede tener a largo plazo un mayor valor que las tierras mismas.

En años recientes, compañías de Arabia Saudita han estado adquiriendo millones de hectáreas de tierra en el extranjero para producir alimentos para enviar de vuelta a su país. A Arabia Saudita no le falta tierra para producir alimentos. Lo que le hace falta al Reino es agua y sus compañías la buscan en países como Etiopía.

Empresas de India como Karuturi Global, con su sede en Bangalore, están haciendo lo mismo. Los acuíferos a lo largo del sub-continente indio han sido vaciados durante décadas de riego no sostenible. Se asegura entonces que la única forma de alimentar a la creciente población de India es mediante el abastecimiento proveniente de la producción de alimentos en el extranjero, donde el agua tiene mayor disponibilidad.

“Lo valioso no es la tierra”, dice Neil Crowder de Chayton Capital, con sede en Reino Unido y que ha estado adquiriendo tierras agrícolas en Zambia. “El real valor está en el agua”.

Y las compañías como Chayton Capital piensan que África es el mejor lugar para encontrar esa agua.

El mensaje que se repite en las conferencias de inversionistas en tierras agrícolas alrededor del mundo, es que en África el agua es abundante. Se dice que los recursos de agua de África están considerablemente subutilizados y listos para ser explotados por proyectos de cultivos para la exportación.

La realidad es que un tercio de los africanos ya vive en ambientes con escasez de agua y es probable que el cambio climático aumente estos números significativamente. Los acuerdos de cesión de tierra masivos pueden robarle el acceso al agua a millones de personas y se corre el riesgo de agotar los recursos de agua más valiosos del continente.

Todos los tratos por tierras en África involucran operaciones de agricultura industrializada a gran escala, que consumirán cantidades masivas de agua. Casi todos ellos están ubicados en las cuencas de los ríos más grandes, con acceso al riego. Ocupan tierras fértiles y frágiles en los humedales o se ubican en áreas más áridas donde pueden extraer agua de los grandes ríos. En algunos casos las fincas tienen acceso a aguas subterráneas a través del bombeo.

Estos recursos de agua son vitales para los agricultores, pastores y otras comunidades rurales locales. Muchos ya no tienen un acceso adecuado al agua para su sustento. Si hay algo que aprender del pasado es que estos mega sistemas de riego no sólo pueden poner en riesgo el sustento de millones de personas de comunidades rurales, sino que son una amenaza para las fuentes de agua dulce de toda una región.

http://www.canalsolidario.org

África: la tragedia de un continente

Los yacimientos más importantes de la humanidad están en el continente africano, de allí partió el Homo Erectus para poblar otros continentes. Ahora, los descendientes de nuestros antepasados son víctimas de un sistema económico que los convierte en fugitivos de sus tierras.

Hace más de 500 años, África fue el mayor vivero de hombres y mujeres. Las colonias americanas se nutrieron de mano de obra esclava del continente: españoles, portugueses e ingleses los necesitaban para trabajar las tierras conquistadas por la fuerza. Se les cazaba como alimañas y se les metía, contra su voluntad, en grandes barcos que les transportaban hacia un cruel destino. Por aquel entonces, no querían salir de sus tierras porque ellas les ofrecían los recursos necesarios para vivir, pero entonces, África era una gran reserva de esclavos para los colonizadores del Nuevo Mundo.

Primero fue un continente expoliado de hombres y mujeres. Después, argumentado el estado salvaje o semisalvaje de sus gentes, en el siglo XIX los europeos invadieron tierras africanas. África fue repartida entre las naciones colonizadoras y el tratado de Berlín (1885) lo selló. Y el saqueo quedó legalizado. Se hicieron con los gobiernos poniendo a gobernantes títeres, para hacerse con los recursos existentes en sus tierras.

Hoy, la tragedia del continente continúa. La población africana se muere de hambre, de enfermedades endémicas, de SIDA, además de ser víctimas de guerras territoriales. Las descolonizaciones no tuvieron en cuenta las situaciones fronterizas anteriores y dejaron a los pueblos embarcados en guerras eternas; los gobernantes corruptos y dependientes económicamente hicieron el resto.

El desigual acceso a la alimentación hace que más de 1000 millones de personas sigan pasando hambre en el mundo; y una gran parte es del continente africano. Cuando estos desdichados mueren, los años vividos se han desarrollado entre la desnutrición y las enfermedades. En 1996, La Cumbre Mundial sobre Alimentación, con un gran alarde propagandístico, se comprometió a atenuar el hambre del mundo, pero el camino es largo y las intenciones se quedan cada vez más cortas. En veinte años, se propusieron reducir a la mitad los hambrientos del mundo; 22 millones cada año. Pero nada más lejos de la realidad; solo se han reducido 6 millones al año. La desnutrición en África, extremada en los niños, alcanza cifras espeluznantes; nacen desnutridos y las posibilidades de mejorar sus vidas son casi imposibles.

Pero hay más. En la cumbre de los países más desarrollados (G-8) de Génova del 2001, a la que fue invitada la FAO, se confirmó que el objetivo que debía cumplirse para reducir el hambre en el mundo consistía en desarrollar los recursos agrícolas de los países pobres; grandes conclusiones, para graves problemas. En ese sentido, el G-8 se comprometió a transferir tecnología dando prioridad a África y al sur de Asia, aunque no se concretaron las facilidades para que ello fuese posible, sin que la deuda les elevase más el agua al cuello. El hambre no espera: genera desnutrición, enfermedades y finalmente mata.

A través del tiempo, los hombres siempre actuaron igual. Los más aventureros, los que no se resignan a esperar en el ancho corredor de la muerte deciden emigrar. Esperan que otros continentes maten su hambre y su angustia. Los africanos miran el mar Mediterráneo e imaginan que al otro lado está la solución, pero ya ni eso les queda.

La tragedia persiste. Las mafias de tráfico humano se aprovechan de las necesidades de sus congéneres. En el mejor de los casos, los saquean, los embarcan y les dejan tirados en las costas. En el peor, sus cuerpos aparecen flotando sobre las aguas. Pero las mafias no son las únicas culpables de todos los cadáveres que nos lanza el mar. También los son las leyes injustas que facilitan todo tipo de tránsito económico, pero lo dificultan a los seres humanos: hombres y mujeres que se ven obligados a emigrar porque sus países de origen no les ofrecen las mínimas garantías de subsistencia, a pesar de que la Declaración de Derechos Humanos lo establece.

Hoy, cuando los africanos siguen arribando, muertos o vivos, a las costas europeas más cercanas, los partidos más conservadores siguen hablando de leyes y poniendo trabas a la vida de los inmigrantes. Pretende obviar una situación tan compleja como trágica con frases grandilocuentes que ocultan los antecedentes y las consecuencias. Ocultan la verdadera salida, que no es otra que atajar las condiciones de vida que mueven a hombres y mujeres a abandonar sus tierras. La lucha contra el hambre debe moverse en el campo de la cooperación norte-sur, pero desde políticas activas, de leyes comerciales justas que faciliten el desarrollo humano con dignidad en sus lugares de origen. Pero lejos de esto, los poderes económicos han convertido el continente Africano en tierra de promisión para las trasnacionales, con la pasividad, cuando no complicidad, del poder político.

http://www.nuevatribuna.es

Occidente mueve tropas para apoderarse de los ‘Estados inestables’ de África

Según publicó el periódico británico ‘The Independent’, África se convertirá en un futuro en un punto de intensa lucha por la influencia. Los países occidentales anunciaron que están creando un nuevo tipo de Ejército, destinado a “preparar a los Estados para defenderse, y paralelamente a construir infraestructuras e instituciones de la sociedad civil”.

Sin embargo, señala el diario, a Occidente no lo mueven únicamente esas intenciones altruistas en la región, sino que existe una competencia evidente por la influencia en el continente, rico en minerales y con mucho potencial comercial.

Las fuerzas británicas llevaron a cabo su última campaña en África hace 13 años en Sierra Leona, pero ahora el Reino Unido se ocupa del entrenamiento de militares en tres países que viven una situación que no se puede describir como tranquila: Somalia, Malí y Libia. Francia también mantiene presencia militar en varios Estados africanos, entre ellos Yibuti, Chad, Costa de Marfil y Gabón.

El mayor proyecto del Ejército estadounidense en África es Egipto, cuyas Fuerzas Armadas reciben de Washington unos 1.300 millones de dólares anuales. El Pentágono es también responsable del lanzamiento de la Iniciativa Transahariana de Lucha contra el Terrorismo (TSCTI), en el marco de la cual se realizan proyectos civiles y militares en países como Malí, Chad, Mauritania, Níger, Argelia, Marruecos, Senegal, Nigeria y Túnez.

Turquía, a su vez, anunció que busca apoyar en materia de defensa a Somalia, así como a algunos Estados árabes del continente.

Asimismo, ‘The Independent’ destacó que China, que necesita recursos desesperadamente, también está mostrando su fuerza en la región y despliega numerosos proyectos de construcción en el continente. Las tropas chinas fueron recientemente observadas en la ciudad de Mutare, en Zimbabue, durante una misión de patrullaje conjunta con militares de ese país. Al mismo tiempo, el buque chino An Ye Jiang amarró en la ciudad sudafricana de Durban con un cargamento de armas destinadas a las fuerzas del presidente de Zimbabue, Robert Mugabe.

El carguero se vio obligado a regresar a Asia después de que los trabajadores portuarios se negaran a descargarlo, pero Sudáfrica acogió con satisfacción la oferta de estrechar lazos militares con Pekín. Concretamente, Maj Gen Ntakaleni Sigudu, del Ministerio de Defensa de Sudáfrica, recordó a sus compatriotas que el entrenamiento ofrecido por China al personal del Congreso Nacional Africano aceleró en su momento la finalización del ‘apartheid’.

Pekín también ofreció a Nigeria compartir su experiencia en la lucha contra el terrorismo, y envió su agregado de Defensa a una serie de países, entre ellos Camerún. La India, por su parte, firmó varios acuerdos en el campo militar con Kenia, Mozambique y Madagascar, donde inauguró un programa de formación (además de los que ya están funcionando en Sudáfrica y Tanzania).

actualidad.rt.com

Arte para iluminar África

El keniano Evans Wadongo presenta en la feria PAD de Londres su diseño de lámpara solar en una instalación que une moda con ingeniería

Evans Wadongo (1986) caminaba diez kilómetros cada día para asistir a su escuela. Y relata que fue afortunado porque sus padres, ambos maestros, podían permitirse comprar queroseno para alumbrar una lámpara con la que estudiar por las noches en su casa de barro y sin agua corriente, situada en una zona rural al oeste de Kenia. El ingeniero tiene ahora graves problemas en la vista por culpa del humo que emanaba del artefacto, que además puede provocar daños respiratorios e incluso cáncer de garganta y de pulmón, o incendios en viviendas que están construidas de hierba y de madera. Cuanto más estudie un chaval, mayor será el riesgo para su salud.

Wadongo llegó a la universidad y fue entonces cuando decidió ir ahorrando de su préstamo estudiantil para hacer uso del sol africano y llevar luz por la noche a los hogares gracias a una lámpara simple, realizada en un 50% de materiales reciclables, — y de chatarra—. Así nació la MwangaBora en 2004 que en suajili significa “luz buena”, y que funciona con energía solar.

La ingeniería se ha mezclado con la creación de moda y el arte, el del neoyorquino Reed Krakoff, en una instalación de decenas de estos faroles en la feria PAD de arte y diseño en Londres, que se clausura hoy. Allí cada pieza se vende a 250 dólares (182 euros) a beneficio de la ONG Sustainable Development for All Kenya (desarrollo sostenible para toda Kenia, SDFA-Kenya) y el proyecto Just one lamp; su coste fuera del evento es de 25 dólares (unos 18 euros) y cambia las vidas de personas que no tienen acceso a la luz eléctrica.

 “Muchos de mis amigos abandonaron la escuela porque no podían hacer los deberes y eran castigados. Los profesores no lo entendían…”, cuenta Wadongo, que fue nombrado uno de los Héroes de la cadena estadounidense CNN en 2010 por su iniciativa, ante las hileras de estas lámparas que han sido ataviadas con telas de vivos colores para su visita a Londres. El continente vive en la oscuridad en un 90%, explica, y este es un problema especialmente grave en los países subsaharianos; en Kenia solo el 18% de la población tiene acceso a la electricidad, según datos del Banco Mundial.

Pero los niños en el mundo rural deben atender al ganado durante el día y van al colegio por la noche, o estudian ya cuando ha anochecido, después de cumplir con otras obligaciones que contribuyen al sustento de sus hogares. Tener luz que dé vida a los apuntes es un lujo para ellos. “Aunque haya una red cerca, la conexión es muy cara. Cuesta 500 euros para personas [más de 30 millones en Kenia] que deben mantener a sus familias con uno o dos dólares al día”, afirma Wadongo. Comprar el peligroso queroseno para disponer de él a diario, prosigue, les hace gastar alrededor del 70% de ese salario.

“Algo importante es que el diseño fuera simple, de manera que no se necesita mucha pericia técnica para construir la lámpara”. Y que la gente se pudiese identificar con un modelo hecho a semejanza del farol de queroseno ha sido otra de las premisas de la creación. La MwangaBora posee un panel solar, una bombilla LED y una batería que sirve para 3.000 cargas.

La exposición al sol debe hacerse durante unas cuatro horas y dura seis. Ni que decir tiene que la intensidad de la luz que ofrece es 200 veces más brillante que la débil llama del queroseno, según sus impulsores. También de acuerdo con los datos que aportan, el ahorro es de 20.2 millones de libras en CO2 (casi 24 millones de euros), cantidad que se ha calculado tras la distribución de 30.000 lámparas hasta ahora.

Conseguir 25 dólares para comprar una lámpara era una barrera para muchas familias kenianas, por lo que el siguiente paso que dio Wadongo fue pensar más allá de la luz en un modelo de ingresos que la hiciera posible y aumentara su impacto. Ahora hay talleres para formar a los jóvenes en la técnica muy artesanal de confeccionar las lámparas. El keniano ha lanzado un programa para que los grupos de mujeres que ya están formados en las aldeas adquieran “habilidades básicas” para iniciar negocios. A cada una de ellas se le entrega la primera lámpara MwangaBora.

¿Y el arte? Evans Wadongo lo ve ligado a la manufactura de su invento. “Cuando la diseñé pensé en que hiciera el bien, pero también fuera un objeto que la gente desea tener”, asegura. Mientras, espera que otras 20.000 “luces buenas” se prendan en 2014 para que un niño como el que él fue pueda llegar a la universidad sin perder sus ojos o sus pulmones.

http://cultura.elpais.com

Mauritania se ahoga entre el olvido

A pesar de que asumimos ya como algo evidente que todo lo que ocurre a nuestro alrededor nos afecta directamente y aunque nuestra condición humana nos debería llevar a ocuparnos (y preocuparnos) de lo que acontece a nuestros semejantes, es igualmente evidente que hay un sesgo selectivo en aquello que llena nuestros ojos y oídos como ciudadanos de la aldea global.

Por eso, tomando a Mauritania como ejemplo, es inmediato comprobar que en el repaso a las noticias internacionales recogidas por los medios de comunicación generalistas durante el último mes no hay una sola mención a este país. Sin embargo, como nos alerta IRIN (el servicio de información humanitaria de la ONU), tanto la capital, Nuakchott, como al menos seis localidades próximas se encuentran inundadas desde que comenzaron las lluvias torrenciales a mitad del pasado mes de agosto. Como resultado de ello, unas 5.600 personas han sido directamente afectadas, mientras que otras 2.300 han sido desplazadas y al menos diez han fallecido. El departamento de Moudjeria (en la zona de Tagant) ha sido el más dañado, hasta el punto de que se estima que un 40% de su población ha perdido su hogar.

Los efectos inmediatos de unas preciptaciones que en algunos casos han sido 35 veces más intensas que el promedio en estas fechas son ya bien visibles: destrucción de viviendas, pérdida de cosechas y de ganado, riesgo de enfermedades (el terreno sigue inundado en la actualidad), imposibilidad de iniciar el curso escolar en las zonas afectadas, deterioro de la actividad económica, incremento severo de la inseguridad alimentaria (unos 800.000 mauritanos (20% de la población) ya están en esa situación)…  Y todo ello en un contexto de debilidad estructural y falta de reacción adecuada por parte de las autoridades mauritanas. De hecho, hasta el pasado día 28 de septiembre no se produjo la primera llamada internacional de ayuda por parte del alcalde de Sebkha, un suburbio de la capital, lo que ha retrasado en buena medida la respuesta de las agencias humanitarias.

Todo ello ha impedido que se hayan activado los mecanismos de respuesta para atender adecuadamente a la población afectada, en una frustrante repetición de casos anteriores en los que los gobiernos de turno tratan de evadir sus responsabilidades, dejando en manos de los actores humanitarios tareas que superan sus capacidades. Más allá de eso, ¿cuántas víctimas y afectados tienen que sumarse para que lo que ocurre en estos lugares (Mauritania es solo un ejemplo de una larga lista) llegue a nuestros ojos y oídos a través de los medios de comunicación? ¿Y cuántos más aún para que los actores gubernamentales y económicos se decidan a adoptar mecanismos eficaces de alerta temprana y de acción temprana?

Por: Jesús A. Núñez | 30 de septiembre de 2013

Impulsar el sector de la electricidad y la red de agua en Angola

Luanda, la capital de Angola, acoge la primera Conferencia Internacional sobre la Energía y el Agua.

En el encuentro el gobierno ha anunciado que impulsará un plan de inversiones en el sector eléctrico por valor de más de 23.000 millones de dólares que se desarrollará entre 2013 y 2017. El objetivo es apoyarse en el sector privado para la construcción de nuevas presas y multiplicar por cinco la capacidad de producción de energía.

También se ha hablado del programa Agua para Todos, una iniciativa con la que se pretende ampliar la red de distribución de forma que el 80% de la población rural tenga acceso al agua en 2015.

Más información aquí.