Crímenes inhumanos en el Cuerno de África

La ONU ha anunciado que entre los años 2010 y 2012, que incluyen el período de la sequía en el Gran Cuerno de África, al menos 250.000 somalíes murieron de hambre.

La mayoría de quienes murieron de inanición eran personas internamente desplazadas a causa, sobre todo, de la invasión militar y la ocupación del sur de Somalia por el ejército etíope con el apoyo de la ONU, ejército al que siguieron los “mantenedores de la paz” de la Unión Africana, alcanzándose en estos momentos la cifra de 25.000 efectivos.

La última vez que escribí sobre el hambre en Somalia expuse que la ONU dedicaba un presupuesto de diez centavos de dólar al día a ayuda alimentaria para dar de comer a cada refugiado somalí. Se denomina “déficit presupuestario”, algo así como “queremos ayudar pero sucede que no tenemos dinero”.

Sin embargo, durante ese período de hambruna masiva del pueblo somalí, la ONU y sus mandamases occidentales gastaron más de 1.000 millones de dólares para financiar su “misión militar para el mantenimiento de la paz” en lo que quedaba del país.

¿Mil millones de dólares para la guerra y 250.000 somalíes abandonados hasta morir de hambre?

Quizá el hecho de saber que el jefe de la mayor “ONG” de ayuda alimentaria de la ONU en Somalia, la UNICEF, es Anthony “Tony” Lake, ex Asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que fue una vez propuesto para ser Director de la CIA, pueda ayudarles a entender por qué las cosas sucedieron así.

Tony Lake es uno de los que afirmaron miserablemente que “lamentaba” no hacer nada aunque conocía a la perfección los asesinatos masivos que se perpetraron en Ruanda bajo su mirada en 1994 cuando era la mano derecha de Bill Clinton. ¿De la CIA a la UNICEF? ¿Tendríamos que sorprendernos de encontrar una hambruna masiva bajo su mandato en Somalia?

Actualmente, mientras las maquinarias propagandísticas en los medios occidentales hablan de la “paz y democracia que llegan a Somalia por vez primera en toda una generación”, algunos olvidan cómo los mismos somalíes llevaron la paz a Mogadiscio en 2006 sólo para ver cómo el apoyo de la ONU a la invasión etíope acababa convirtiendo todo en humo.

Los canales de información de televisión pueden echar mano de unos cuantos somalíes domesticados para que suelten la retórica de que son los “somalíes quienes dirigen el cotarro” mientras detrás de las cámaras están “los mantenedores de la paz” armados hasta los dientes por la ONU con el apoyo de las dictaduras bancarias de Occidente.

El hecho es que ninguna potencia, no importa cuán fuerte sea, puede llevar la paz a Somalia desde fuera, eso es algo que sólo puede conseguir el pueblo somalí si le dejan que resuelva sus propios problemas. En 2006, los éxitos conseguidos por la Unión de Tribunales Islámicos por vez primera en quince años fueron inútiles debido a la intervención armada ordenada por Estados Unidos y sus secuaces en la ONU. Este conflicto armado, financiado y dirigido desde fuera, continúa expulsando a cientos de miles de somalíes de su tierra y hogares dejándoles morir de hambre gracias a la generosidad de los diez centavos de dólar al día de las Naciones Unidas.

Y cuantas más armas fluyan hacia Somalia desde Occidente, con la Pax Americana exigiendo que se levanten todas y cada una de las restricciones que puedan figurar en el papel, todo en nombre de la “guerra contra el terror”, una “guerra terrorífica” de verdad prosigue su curso, una guerra contra el pueblo somalí, cuya principal desgracia es la de vivir a horcajadas entre la región del Cuerno de África y la “Puerta de las Lágrimas”, Baab Al Mandeb, donde el Océano Índico se funde con el Mar Rojo, vía de la que dependen las mayores economías mundiales para enviar sus productos.

Es muy doloroso seguir teniendo que escribir acerca de los enormes e inhumanos crímenes perpetrados por las Naciones Unidas en el Cuerno de África, pero cuando la ONU envía a sus cabezas parlantes a decirle al mundo que más de un cuarto de millón de somalíes han muerto a causa de la hambruna a lo largo de estos dos útimos años, ¿qué opción le queda a uno sino levantar de nuevo su voz para protestar? Porque desviar la mirada del televisor pretendiendo no haber oído nada es algo con lo que uno no podría vivir.

Thomas C. Mountain es el único periodista occidental independiente en el Cuerno de África. Vive e informa desde Eritrea desde 2006.

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Este viernes se cumple un año

La sequía del Cuerno de África en 2011 fue, en algunas zonas, la peor que ha azotado la región en los últimos 60 años. Hasta mediados de julio, cuando empezaron a aparecer imágenes de la crisis en los medios de comunicación y la ONU declaró el estado de hambruna en dos regiones de Somalia, los donantes internacionales no reaccionaron.

Este vídeo resume la respuesta humanitaria de INTERMON OXFAM ante esta situación.

Respuesta a la emergencia en el Cuerno de África

El Cuerno de África ha sufrido una de las peores crisis humanitarias del siglo XXI, con más de 13 millones de personas afectadas en Etiopía, Kenia y Somalia.

Acabemos con el hambre extrema

(c) Tiggy Ridley / Save the Children

Desde junio, la región del Cuerno de África se enfrenta a la peor sequía de los últimos 60 años. Más de 13 millones de personas están afectadas en toda la región. Hasta noviembre, 750.000 personas en Somalia se enfrentaban a la muerte como consecuencia del hambre. Hoy, según Naciones Unidas, la ayuda humanitaria ha contribuido a disminuir esta cifra a 250.000 personas. A pesar de la mejora , las necesidades humanitarias continúan siendo enormes. África del Oeste, la región conocida como Sahel, podría ser la próxima si no lo evitamos.

Más información

La crisis del Cuerno de África se podía haber evitado. Los sistemas de alerta avisaron de la gravedad de la situación meses antes. La situación se ha deteriorado además porque el precio de los alimentos básicos ha subido y el poder adquisitivo de la población ha disminuido al morir o enfermar su ganado por la sequía. Un desastre para la población más vulnerable.

La región contaba con sistemas de alerta que avisaron de la gravedad de la situación desde principios de año. Pero ni los gobiernos de la región ni la comunidad internacional actuaron ante las primeras señales de alarma. A esta difícil situación se une, además,  no estar abordando los problemas de fondo: pobreza, falta de inversión y conflictos.

Ahora, también en la región del Sahel , donde conviven algunos de los países más pobres del mundo, como  Mauritania, Níger, Burkina Faso, Mali o Chad, han saltado las alarmas. Se han identificado una serie de factores que están contribuyendo a la crisis que se avecina. La escasez de precipitaciones y de los niveles de agua, las malas cosechas y la falta de pastos, los precios de los alimentos y la disminución de las remesas de los emigrantes están causando serios problemas en la región. En 2010, esta zona  ya sufrió una grave crisis alimentaria de la que todavía se está recuperando.

La crisis del Cuerno de África y la alarma en el Sahel debe ser una llamada de atención para que los gobiernos de la región y la comunidad internacional aborden, como primera medida, los problemas que hacen que las personas sean vulnerables al hambre. La falta de alimentos se puede evitar. Esta crisis debe suponer una apuesta del Gobierno y Parlamento Español, junto a la comunidad internacional, para solucionar los problemas que hacen a millones de personas vulnerables al hambre.

Lee la declaración, Informe completo, Versión simple

Informe conjunto: Un retraso peligroso

Informe conjunto de Intermón Oxfam y Save the Children que analiza la situación del Cuerno de África cuando se cumplen 6 meses desde la declaración oficial de hambruna en Somalia.

Informe conjunto: Un retraso peligroso (302kB)

Resumen informe (115kB)

Navidad en el Cuerno de África

Melkan y Gyrma son hermanos. Melkan tiene 20 años, dejó la escuela cuando faltaron sus padres para cuidar de la casa y de Gyrma. Gyrma tiene 24 años y es sordo, dejó la escuela cuando faltaron sus padres para conseguir ingresos y cuidar de Melkan. Gyrma no tiene una sordera completa, sigue el ritmo de la música africana cuando el volumen le resulta audible, pero nunca ha usado audífono y tiene ciertas dificultades en el habla.

Gyrma construye pequeñas barcas decorativas de papiro para poder pagar el alquiler de su minúscula cabaña. El alquiler mensual de la cabaña asciende a 200 birr, el equivalente a unos 15 dólares o a una noche de hotel occidental junto al Nilo Azul. Las manos de Gyrma están hinchadas y deterioradas, los pequeños cortes producidos por los tallos de papiro las han envejecido prematuramente. Los forengys y algunos turistas nacionales compran los pequeños barcos por unos 20 birrs. Las ventas dependen de las estaciones, durante la estación de lluvias las ventas se reducen y la economía de subsistencia de los hermanos hace aguas.

Melkan prepara café e injeras (un tipo de pan muy delgado que forma la base de cualquier comida etíope) en la cabaña, mientras espera que Gyrma vuelva de trabajar. Los pósters de estrellas etíopes de la canción decoran el interior de la cabaña. Por fuera, los excrementos de ganado revisten la estructura de adobe haciéndola más impermeable. A veces, Melkan echa una mano a sus vecinas en el procesado del grano y las legumbres; a cambio ellas le prestan algunos utensilios de cocina cuando los necesita.

Un viejo y oxidado pedazo de varilla metálica de obra hace las veces de mazo para moler el café, una colección de antiguas botellas de una conocida marca de refrescos y un par de platos de plástico hacen las veces de vajilla, y sendos sacos de paja hacen las veces de silla y camastro. No hay mucho más en la humilde cabaña de los hermanos. Con todo, Melkan y Gyrma no pierden la sonrisa. Se pueden considerar afortunados, no han tenido que recurrir a la mendicidad para subsistir. Las decenas de cuerpos semidesnudos que yacen en las puertas el templo copto se lo recuerdan a Gyrma cada mañana, cuando inicia su ronda matutina en busca de clientes.

Melkan y Gyrma me invitaron a tomar café con ellos el 25 de diciembre. El domingo es el único día que Gyrma no sale a vender. Melkan y Gyrma saben poco o nada de la Navidad occidental, pero Gyrma ha notado un cierto incremento en las ventas de barquitos durante estos días. Gyrma no entiende por qué los forengys compran más de lo que necesitan. —“Deberían de ahorrar para cuando llegue la estación mala”, dice Gyrma contrariado.

Tras compartir con ellos unas cuantas tazas de café tradicional volví a mi confortable alojamiento occidental. Tenía una colada pendiente. Lavaba mi ropa en la bandeja de la ducha cuando se fue la luz, como tantas otras veces. Sin embargo, en esta ocasión no maldije el oportunismo del apagón. Recordé la sonrisa de Melkan cuando prepara café y espera pacientemente a que el café se tueste sobre las insignificantes brasas, espera a que vuelva su hermano, espera a que se haga de día para poder disponer de luz e iniciar las tareas domésticas, espera poder ahorrar algo de dinero para poder pagar el alquiler y, en definitiva, espera que nada desestabilice su frágil modo de vida para poder seguir sonriendo. Melkan y Gyrma me enseñaron a esperar con una sonrisa, y así esperé hasta que volvió la luz.

La Razón / Jorge Albuixech / 06 de enero de 2012

No es la sequía (3)

2006-2011, el caos total

Miguel Giribets (11.08.2011).- Pero la derrota de los islamistas no acalla la protesta popular contra los invasores etíopes. En enero de 2007 se producen fuertes movilizaciones en la capital contra la presencia de esas tropas. Pronto se reanudan los combates armados entre islamistas y etíopes; en marzo mueren más de 1.000 personas en Mogadiscio y 1.400.000 (la mitad de la población) han abandonado la ciudad. En abril mueren en Mogadiscio unas 300 personas en los combates; muchos cadáveres se pudren por las calles.

Por su parte, los EEUU inician una serie de bombardeos, sobretodo en el sur del país, con el pretexto de matar a los terroristas de al Qaeda. En el mes de enero de 2007 y durante 5 días seguidos, los EEUU lanzan sus bombas en la zona produciendo un centenar de muertos civiles.

“En dieciséis años de gobierno anárquico de los señores de la guerra, la denominada “Comunidad Internacional” no mostró nunca interés alguno por intervenir en Somalia. Sin embargo, precisamente una vez que los tribunales islámicos lograron imponer orden y estabilidad, vieron cómo el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en noviembre del año pasado y bajo instigación estadounidense, votaba la resolución 1752, que abría la puerta a la intervención etíope que les llevaba de nuevo el terror y la anarquía de los que acababan de liberarse. (11)

En marzo de 2007 llegan a Mogadiscio tropas ugandesas, unos 1.500 soldados (aunque la Unión Africana tiene previsto enviar 8.000 efectivos), con la intención de reemplazar a las tropas etíopes, a las que la población somalí odia profundamente. Los motivos de este odio los explica un funcionario de la Unión Europea, que declaraba al jefe de la delegación europea para Somalia que “fuerzas militares etíopes y somalíes en ese país pueden haber cometido crímenes de guerra y que los países donantes podrían ser considerados cómplices si no hacen nada por detenerlas. Tengo informarle que existen motivos concretos para creer que el gobierno etíope y el gobierno federal transitorio de Somalia y el comandante de la Fuerza (de mantenimiento de la paz) de la Unión Africana, posiblemente también incluyendo al Jefe de Misión de la Unión Africana y otros funcionarios de la Unión Africana han, mediante comisión u omisión, violado el Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional,” (12)

Un informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU señala unos meses más tarde que “el TFG y las fuerzas etíopes han llevado a cabo rastreos casa por casa y detenciones arbitrarias. Nos han llegado informes de civiles rodeados y ejecutados, incluidos casos de hombres a los que se les ha degollado como castigo colectivo”, subraya. “Estos actos barbáricos son una grave violación del Derecho Internacional Humanitario”. (13)

En mayo de 2008 un informe de Amnistía Internacional indica que “las ejecuciones extrajudiciales de civiles a manos de soldados etíopes han crecido de forma marcada” (14). También se recoge el testimonio de una mujer violada tras sacarle los ojos a su hermano, de violaciones en serie y muertos degollados. Michelle Kagari, subdirectora del Programa Regional para África de Amnistía Internacional señala que “en Somalia, la población sufre homicidios, violaciones y torturas; los saqueos son un fenómeno generalizado, y se destruyen vecindarios enteros” (15). Amnistía Internacional insiste en sus escritos en que los etíopes “matan como a cabras” a la población civil somalí y documenta numerosos casos de asesinatos de somalíes por las tropas etíopes, como el de que “soldados etíopes le rajaron la garganta a un niño pequeño frente a su madre”.

El representante especial de Naciones Unidas para Somalía, Ahmedou Ould Abdalá, declarará más tarde que “está en curso un genocidio sin nombre e ignorado, que está sacrificando una generación entera”. (16)

A finales de 2007, Mogadiscio es tan sólo un campo de batalla: “Miles de personas están huyendo. La situación es desesperada para los civiles, debido a que ambos bandos utilizan artillería de manera indiscriminada, tal como sucedió durante los encarnizados combates de marzo pasado (…) Una multitud enardecida incendió la comisaría de Hawlwadag, después que los milicianos islámicos la capturaran y liberaran a los presos”, señala un testigo presencial. (17)

“Seis de los 17 distritos están prácticamente desiertos debido a la inseguridad y los desalojos forzados. La destrucción de casas e infraestructura es casi total”, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). (18)

El año 2008 conoce importantes avances islamistas, con la toma de algunas ciudades importantes. Los EEUU siguen con sus bombardeos sobre población civil: un periodista de AP recoge este testimonio de un niño de 13 años: “El ataque estadounidense mató a mi hermano, mi hermana y mi abuela. Somos refugiados y huimos de Mogadiscio. ¿Desde cuándo nos convertimos en terroristas?” (19). Se producen varias manifestaciones contra los bombardeos a los gritos de “Abajo el gobierno de Bush” y “Abajo sus marionetas”.

A finales de 2008 la situación se hace insostenible. Un informe de Human Rights Watch dice que “Dos años de guerra sin restricciones y de violentos abusos de los derechos humanos han contribuido a generar una crisis humanitaria que empeora cada día y que no recibe las respuestas adecuadas. Desde enero de 2007, al menos 870.000 civiles han escapado del caos tan sólo de Mogadiscio, las dos terceras partes de la población de la ciudad… Las necesidades humanitarias de Somalia son enormes. Las organizaciones humanitarias estiman que más de 3,25 millones de somalíes –alrededor del 40% de la población del centro y del sur de Somalia- se encontraban ya en situación de desesperada necesidad a finales de 2008… Las milicias, que campan por sus respetos, han robado, asesinado y violado a las personas desplazadas en las carreteras del sur que van hacia Kenia. Cientos de somalíes se han ahogado este año en intentos desesperados de cruzar en bote el Golfo de Aden para llegar a Yemen.” (20)

En enero de 2009 se retiran las fuerzas etíopes, y son reemplazados por soldados de Uganda y Burundi. EEUU sigue armando al gobierno somalí: desde la toma del poder por Obama, se han recibido 80 millones de toneladas en armas, pese a que los prohíben los acuerdos internacionales.

En mayo los islamistas controlan el 60% de Mogadiscio. El gobierno sólo controla una mínima parte de la capital, y ello gracias a las fuerzas extranjeras. A mediados de 2011, en medio de la mayor crisis humaitaria, los EEUU reanudan los bombardeos con aviones no tripulados. En la actualidad, se ha superado el millón de muertos a consecuencia de los enfrentamientos armados desde 1990.

No es la sequía (2)

Intervención norteamericana 1992-1993

Miguel Giribets (11.08.2011).- La intervención norteamericana tiene lugar entre 1992 y 1993, junto con diversas tropas de la ONU que permanecieron hasta 1995.

La invasión se hizo con todo lujo de medios: fue retransmitida en directo por las cadenas de televisión. Era un Hollywood hecho realidad, aunque acabó en tragedia porque la población se opuso con las armas a la intervención extranjera. Más de un centenar de cascos azules murieron en estos años. El caso más conocido se produjo en octubre de 1993, cuando 18 soldados norteamericanos muertos fueron arrastrados por las calles de Mogadiscio y las imágenes recorrieron todo el mundo. A los pocos días, los estadounidenses abandonaban el país.

Se llamaba la operación “restaurar la esperanza”, aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, y fue realizada en medio de una sequía y una hambruna generalizadas. En 1992 murieron de hambre unas 300.000 personas. Como explica Chomsky “…mientras el conflicto seguía activo el hambre era terrible, la población moría y se producían muchas muertes, los EE.UU. simplemente se mantuvieron al margen sin mostrarse dispuestos a hacer nada al respecto. Cuando la lucha disminuyó, cuando parecía que iba a producirse una buena cosecha y había considerables posibilidades de que acabara el hambre, y cuando la Cruz Roja y otras organizaciones eficaces estaban suministrando comida, en ese momento los EE.UU. entraron en el país realizando una demostración de fuerza y una enorme operación de relaciones públicas, esperando recibir al menos una enorme publicidad favorable por su intervención”. (3)

Se habla mucho de los 18 soldados norteamericanos. Pero se habla menos de los 10.000 muertos –hombres, mujeres y niños-, muchos de ellos tirados por las calles de Mogadiscio y miles de torturados y desaparecidos a manos de los cascos azules.

La actuación de los cascos azules Somalia fue incalificable, como también hemos visto en otros muchos lugares del Tercer Mundo. En abril de 1997 se publicaron varias fotos que ilustran la actuación de los cascos azules belgas en 1993. Entre otras, presentaban estas escenas:

* un soldado meando sobre un somalí muerto, con la bota sobre el cuello del fallecido.

* un somalí en el suelo, agarrado por el cabello y la ropa, con un fusil en el cuello; fue asesinado a continuación, según la prensa belga.

* un soldado meando sobre una tumba somalí.

* un adolescente acribillado a balazos.

* dos soldados sostienen a un niño somalí sobre una hoguera; el niño se debate para no morir quemado.

* un soldado obliga a un niño somalí a beber agua con sal después de que le ha obligado a comerse sus propios vómitos.

* obligan a un muchacho musulmán a comer carne de cerdo (prohibida por su religión) mezclada con agua salada, le atan a un tanque y lo ponen en marcha.

* muere un muchacho encerrado en un contenedor metálico bajo el sol.

* varios soldados celebran el cumpleaños de uno de ellos violando a una muchacha.

Las tropas italianas tampoco se quedaron a la zaga. Una serie de fotos también ilustra acciones como éstas:

* fotografías con torturas, violaciones y asesinatos de civiles.
* una violación. “La mujer lloraba, se revolvía y gritaba, pero estábamos en grupo, excitados, y queríamos divertirnos”, declaró uno de los violadores (4).
* un soldados con cables en las manos, con los que va a picanear en los testículos a un somalí.
* lanzamiento de granadas sobre vehículos donde iban sólo civiles; “tiraban al blanco para divertirse”, declararon los soldados.
* asesinato de un viejo a patadas.
* una mujer atada a la que se le introduce una bomba cubierta de mermelada por la vagina, “para divertirnos”.
* al menos 10 prisioneros somalíes murieron a causa de las torturas, según consta en el diario de un soldado italiano.

También se conocen atrocidades de los cascos azules del Canadá.

Luchas entre los jefes de los clanes – 1996-2006

Las luchas entre los diversos clanes se han centrando en torno a la capital, Mogadiscio, y el sur del país. Cada año han muertos varios centenares de personas a causa de los combates, muchas de ellas civiles.

Muchos han querido huir del país y alcanzar la península arábiga. Y muchos han muerto en el intento. En 2001 mueren ahogadas 86 personas cuando trataban de huir en barco al Yemen. La tripulación del barco ha lanzado al mar a los pobres viajeros, después de cobrarles una cifra considerable por el pasaje. Lo mismo sucederá con unas 130 personas dos años más tarde y con otro centenar de personas en 2004. En 2006 morirán en el intento de alcanzar Yemen unas 300 personas, y otras 300 se darán por desaparecidas. Al año siguiente, son 800 los desaparecidos.

A partir de diciembre de 2001 (hay que recordar que ya se ha producido el 11-S), se producen los primeros vuelos de espionaje norteamericanos y el posicionamiento de su flota frente a las costas somalíes. EEUU dice que el gobierno de Somalia está infiltrado de agentes de al Qaeda y así se hace imposible la reconstrucción del país. El gobierno solamí sólo llega a controlar algunos barrios de Mogadiscio y algunas zonas en los alrededores de la capital.

Se sabe que grupos militares británicos ya están en suelo somalí. En 2002 se unen 6 buques de la flota alemana a las labores de control frente a las costas de Somalia. No sólo es el pretexto del terrorismo internacional sino, sobretodo, el proteger el expolio de los bancos de pesca que están haciendo las flotas pesqueras occidentales, a lo que se oponen los pescadores somalíes calificados de “piratas” por los medios de comunicación.

El año 2005 es el año del tsunami, que en Somalia produce 300 muertos, otros tantos desaparecidos y 5.000 desplazados. El tsunami pone al descubierto una realidad trágica. Somalia es un basurero de residuos tóxicos y nucleares de las grandes potencias occidentales.

Los tribunales islamicos, 2006

En junio de 2006, tras fuertes combates con varios centenares de muertos, los islamistas de la Unión de Tribunales Islámicos se hacen dueños de la capital, con Sharif Sheikh Ahmed a la cabeza. Los Tribunales Islámicos tienen como base social a clérigos islámicos, juristas, trabajadores, fuerzas de seguridad y comerciantes.

Mogadiscio era un nido de tráfico de armas y drogas a cargo de los jefes de los clanes; todos ellos luchaban – financiados por los EEUU con 150.000 dólares al mes- contra los islamistas. Con este dinero, podían comprar armas en Emiratos Árabes Unidos, Etiopía y Yemen.

Los Tribunales Islámicos (ICU) van creando lo que parece ser un Estado unificado y en paz, como se evidencia en opiniones de la más variada procedencia:

“He podido comprobar que, en aquellas zonas controladas por los tribunales, han asegurado el orden; hay menos puntos de control donde los mercenarios extorsionan a los civiles; ha descendido la agresividad y ya no existe la arbitrariedad de los señores de la guerra”, dice Josep Prior, coordinador de Médicos sin Fronteras-España (MSF) en Somalia. “Progresivamente pero en poco tiempo la ICU logró llevar la ley y orden a todo el país, eliminaron las drogas y las armas de las calles, hicieron accesibles los servicios básicos de atención sanitaria y educación, aportaron estabilidad a la sociedad civil, se aseó la ciudad, los puertos marítimos y los aeropuertos volvieron a abrirse para el tráfico comercial, etc. (5)

Amina Mire, miembro eminente de la diáspora somalí reconoce que: “muchos somalíes que no son religiosos han visto como su seguridad mejoraba bajo la dirección de los Tribunales Islámicos. Queremos darles a estos tribunales el tiempo necesario para limpiar las calles de violencia. Después de haber restablecido el orden, estos tribunales habían podido progresivamente modernizar sus interpretaciones y aplicaciones de las leyes islámicas. Una gran parte de los somalíes que viven en el extranjero estaban dispuestos a volver al país una vez que la paz y la seguridad fuesen restablecidas. “ (6)

“Se instaló una extensa red de programas y centros de seguridad social, clínicas sanitarias, cocinas colectivas y escuelas primarias para atender a gran número de refugiados, campesinos desplazados y pobres urbanos. Estas actuaciones aumentaron el apoyo popular a los ICU.” (7)

“No debemos olvidar que los así llamados islamistas han creado un sentido de estabilidad en Somalia y han promovido la educación y otros servicios sociales, mientras que los señores de la guerra mutilaban y asesinaban a civiles inocentes,” declaró Ted Dagne, especialista en el Cuerno de África del Servicio de Investigaciones del Congreso (8)

En pocas semanas, los islamistas toman las principales ciudades del país. Inmediatamente, unos 300 soldados etíopes cruzan la frontera para impedir el avance de los Tribunales Islámicos. A continuación, en julio de 2006, son 8.000 los soldados etíopes que llegan a Baidoa, sede del gobierno de transición, a 245 km al NO de Mogadiscio. Poco después, los soldados etíopes en Somalia llegarán a los 15.000 efectivos.

Se forma un nuevo gobierno en Baidoa, con un exmarine norteamericano como ministro del Interior. En diciembre de 2006, la ofensiva de las tropas etíopes derrota a los islamistas, que han de abandonar Mogadiscio. La Cruz Roja denuncia que hay miles de desplazados, a causa de los combates.

“Washington aseguró que una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reconociera el diminuto enclave del señor de la guerra de Baidoa como gobierno legítimo. Esto se llevó a cabo a pesar del hecho de que toda la existencia del TFG [gobierno de transición] dependía de un contingente de varios cientos de mercenarios etíopes financiados por los EEUU. Como las tropas del ICU [islamistas] se desplazaron hacia el oeste para desalojar a Yusuf de su puesto fronterizo –que comprendía menos del 5% del país-, los EEUU aumentaron su financiación al régimen dictatorial de Meles Zenawi en Etiopía para que invadiera Somalia.” (9)

“La mayor parte de periodistas, expertos y observadores independientes reconocen que sin la presencia de un apoyo ‘exterior’, principalmente la presencia de al menos 10.000 mercenarios africanos (‘mantenedores de la paz’) financiados por EEUU y la UE, el régimen de Yusuf se hubiera hundido en cuestión de días, cuando no de horas. Washington cuenta con una coalición informal de clientes africanos –una especie de ‘Asociación de Hombres de Paja Subsaharianos’ (ASS, en sus siglas en ingles)- para reprimir el descontento masivo de la población somalí e impedir el retorno de los Tribunales Islámicos populares. Las Naciones Unidas declararon que no enviarían un ejército de ocupación hasta que los contingentes militares de la ‘ASS’ de la Organización para la Unidad Africana hubieran ‘pacificado’ el país.” (10)