Desligar África del concepto de ayuda

Con motivo del Día Mundial del Comercio Justo, que se celebra el 10 de mayo, y del Día Mundial de África, el 25 de mayo, Comillas Solidaria organizó la mesa redonda “Lo que África y el comercio justo tienen en común”. Gonzalo Donaire, de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo; Néstor Nongo, Consejero Técnico de la Secretaría de Estado de Cultura; Alberto Abad, de Oxfam Intermón, y Mercedes Cascajero, de Afrikable, participaron en la sesión e intentaron responder a las preguntas del moderador, el profesor Carlos Ballesteros, con el objetivo de reflexionar sobre la realidad del comercio justo en el continente, profundizar en sus barreras y dificultades y explorar sus potencialidades. Todos coincidieron en señalar que es necesario desligar África del concepto de ayuda.

“África nos es paraíso, pero tampoco el infierno”, comenzó un provocador Néstor Nongo, que aseguró que en el continente hay tantos aspectos negativos como señales positivas. Uno de los problemas son los recursos (“¡malditos recursos!”, exclamó), ya que, a su juicio, África comenzó a decaer cuando empezó a malvenderlos, y no solo los naturales. “La primera transacción mal hecha por un africano fue en el siglo XV, cuando se firmó el contrato de venta de los primeros esclavos”. En la actualidad, dijo, muchos líderes tratan de perpetuarse en el poder malvendiendo para obtener beneficios económicos a corto plazo.

Gonzalo Donaire compartió algunos datos que ponen de manifiesto la importancia que tiene África para el comercio justo: el 60 por ciento de los trabajadores, 750.000, está allí y aproximadamente la mitad se dedica a la producción de café; hay al menos 400 organizaciones trabajando en el continente y el 90 por ciento de ellas son pequeños productores. Además, llamó la atención sobre una realidad incipiente, el comercio que hace África consigo misma. No obstante, señaló, que lo que realmente importa es el “otro comercio”, y los acuerdos y tratados internacionales son fundamentales para su futuro.

Alberto Abad dio una imagen aún más concreta, la del papel de los productores africanos en su organización. El principal grupo que trabaja con Intermón es africano, y el 40 por ciento del total de sus compras se hace allí. Por su parte, Mercedes Cascajero habló del objetivo específico de su organización, que tiene como razón de ser el empoderamiento de la mujer. “Yo puedo hablar del corazón del comercio justo”, afirmó, y explicó a grandes rasgos el trabajo de Afrikable en Lamu, una isla en la costa Norte de Kenia.

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Las personas “deben ser la prioridad” de las políticas

La Coordinadora de ONGD de Canarias ha subrayado que las personas “deben ser la prioridad” de las políticas, “por encima de cualquier otro interés”.

Así lo han manifestado en un comunicado con motivo del Día de África, que se celebra este 25 de mayo. Además este organismo ha mostrado su “profunda preocupación” por la situación en la que está quedando la cooperación al desarrollo.

En este sentido, indicó que las medidas de ajuste que está aplicando el Gobierno canario “no deben ser utilizadas como excusa para erradicar el compromiso con los países menos favorecidos”.

Añadió que la cooperación al desarrollo “no se debe entender como caridad en tiempos de bonanza sino como un compromiso ético y de justicia social”, de ahí que insisten en que la Ayuda Oficial al Desarrollo del Gobierno de Canarias era “la manifestación del compromiso de una ciudadanía implicada en la lucha contra la pobreza, que se tradujo en la aprobación por unanimidad de la Ley Canaria de la Cooperación Internacional el 16 de abril de 2009”.

Por otra parte, recordó que España es el país que más ha recortado su ayuda en cooperación en 2012, en concreto, un 49,7 por ciento a lo que sumó el ajuste realizado un año antes y que fue del 32,7 por ciento.

En este sentido, considera que los gobiernos autonómicos “también desoyen sus compromisos con la justicia global” y en el caso de Canarias, el Ejecutivo autonómico “ha suprimido de sus presupuestos desde el 2011 las subvenciones a proyectos de cooperación en África y América Latina, así como de las campañas de Educación Para el Desarrollo”.

En relación con el Día de África recordó que es un continente en el que viven más de 1.000 millones de personas y en donde la diversidad cultural y étnica, con más de 1.000 lenguas diferentes, hacen de él un territorio muy rico en cultura y recursos naturales. Por ello, este día invita a difundir su potencial pero también es un día para recordar las injusticias que esta región “sigue sufriendo”, tales como los conflictos bélicos o la explotación continuada.

http://www.europapress.es

Ayuda Oficial al Desarrollo

Una infografía para explicaros qué pasa con la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

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Rajoy sostiene que la ayuda al desarrollo es una “inversión de futuro”

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha defendido este jueves que la ayuda al desarrollo “no es sólo un acto de generosidad”, sino que es “también una inversión solidaria y de futuro”, porque “lo que está en juego es el bienestar global”. Por eso, ha asegurado que aumentará el presupuesto a la cooperación “cuando la situación lo permita”.

Durante la clausura de la cumbre sobre hambre y seguridad alimentaria organizada por la ONU que ha acogido hoy Madrid, Rajoy ha asegurado que su Gobierno esta comprometido con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y ha asegurado que este apoyo “firme” no está en “contradicción” con el hecho de que haya disminuido el presupuesto destinado a la ayuda al desarrollo.

Rajoy ha reconocido que el Gobierno está lejos del compromiso que se marcó España de dedicar el 0,7% de su presupuesto a la cooperación internacional y ha recordado que desde que se llegara al máximo del 0,46% en 2009 esta cifra se ha ido recortando. “A nadie se le oculta la razón”, ha apuntado el jefe del Ejecutivo, que, ante la plana mayor de Naciones Unidos, se ha referido a los “tiempos difíciles” que atraviesa España y que le han llevado a “reducir el gasto público, incluido el de cooperación”.

Dicho esto, ha expresado su “deseo” de “aumentar la dotación presupuestaria” a la  ayuda al desarrollo “en cuanto la situación lo permita” y ha explicado que, mientras tanto, trabajará para “construir un proyecto renovado de cooperación”, para lograr el “mayor impacto en aquellos que más lo necesitan”.

“NUESTRO COMPROMISO NO CADUCA”

Además, ha asegurado que el compromiso del Gobierno va más allá de 2014, fecha límite para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. “Nuestro compromiso con el desarrollo no caduca”, ha afirmado, no sin insistir en que todavía “queda mucho por hacer” para alcanzar los objetivos que se marcó la comunidad internacional en el año 2000.

En este sentido ha recordado, como también ha hecho el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, que a partir de mañana “quedarán 1.000 días para su cumplimiento” y ha animado a todos los países a aprovechar esta “recta final” para profundizar en los “importantes avances” que ya se han “logrado”.

En su intervención, Ban Ki Moon también ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que acelere sus esfuerzos en estos mil días, convencido de que “el hambre y la malnutrición pueden ser eliminados”, y puede ser “en una generación sólo”, aunque “queda mucho trabajo por hacer. “El sistema entero de Naciones Unidos está comprometido en aprovechar los 1.000 días que tenemos por delante”, ha garantizado.

El secretario general ha recordado ante los presentes que él fue “pobre” en Corea del Sur, como “uno de tantos jóvenes que vivían con hambre”, y ha recalcado que su país es un ejemplo de que se puede luchar con eficacia contra el hambre porque después de años de penalidades ahora está entre los primeros 20 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

Ban ha expresado su satisfacción porque el “hito” de los 1.000 días a descontar para llegar a la fecha tope para los Objetivos del Milenio se alcance en Madrid, después de que España haya “apoyado tanto” los programas lanzados para su cumplimiento.

Además, ha destacado la trascendencia de la reunión de alto nivel celebrada en Casa de América, en la que se ha tratado de avanzar en la definición de la agenda de la ONU más allá de 2015. Según ha dicho, los trabajos de hoy darán lugar a un informe que se presentará en mayo y que después se llevará a la Asamblea General de la ONU del próximo septiembre en Nueva York con el objetivo de establecer un “plan ambicioso” que “inspire” y que permita llegar a “los éxitos” buscados y poder “conseguir un mundo mejor entre todos”.

El presidente del Gobierno ha asegurado que España seguirá activa en esta tarea, del mismo modo que fue “uno de los principales impulsores de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.  “Nuestro objetivo -ha dicho– debe ser un mundo donde todas las personas tengan oportunidades para vivir una vida plena en condiciones de seguridad y dignidad”.

Rajoy ha recordado que el 70% de los pobres “viven en países de renta media”, que “muchos donantes están abandonado” precisamente cuando es más necesario apoyarlos para “consolidar los avances”. Por eso, ha asegurado que España seguirá “comprometida con los países de renta media, con formas de cooperación adecuadas a sus necesidades”.

En concreto, ha defendido que los esfuerzos no deben centrarse en adoptar un papel de “prescriptor y financiador”, sino que debe “centrarse” en la generación de oportunidades para que estos países puedan participar en su propio desarrollo. Esto pasa también, ha recalcado, por apoyar los derechos humanos, la gobernanza, la democracia y la inclusión de los más desfavorecidos”.

SANIDAD Y EDUCACIÓN

Del mismo modo, ha explicado que, para poder dar oportunidades “a los que hoy no la tienen”, es necesario que el Estado dé “seguridad” a los ciudadanos, pero no sólo física, sino también “mediante la provisión pública de unos mínimos servicios de sanidad y educación, que les permita desarrollar su proyecto vital”.

Rajoy ha asegurado que pese a los “importantes avances” de la comunidad internacional que han hecho descender desde el número de personas malnutridas en el mundo desde el 20% de 1990 al 12,5% en 2012 no se puede estar “satisfecho”, porque todavía hay “850 millones de personas que siguen padeciendo hambre y desnutrición” en el mundo, la mayoría en África subsahariana y Asia meridional.

Además, ha recalcado que la desnutrición infantil “sigue siendo especialmente grave”, porque en la actualidad hay “165 millones de niños que no reciben alimentación necesaria para su desarrollo normal”.

“España no acepta a ser un mero espectador de este drama”, ha insistido el presidente del Gobierno, que ha expresado el deseo del país de ser “protagonista en la lucha contra el hambre”, como ya lo viene siendo “desde hace años”.

Por eso, también ha querido rendir un “homenaje” a “la figura del cooperante” y reconocer su trabajo porque “día a día dan lo mejor de sí mismos para que el mundo sea un lugar más habitable para todos”.

Margallo lamenta la reducción de ayudas a la Cooperación y espera que sea temporal

“Soy el primero en lamentar que la crisis haya afectado a la reducción del esfuerzo de cooperación, que para nosotros es vital, y espero que esta reducción sea temporal y que cuando recuperemos nuestra velocidad de crucero en la economía, volvamos a poder llegar a los niveles que hemos tenido en otros años”. Estas han sido las palabras del ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, durante la rueda de prensa junto al director general de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva. Ambos han firmado un acuerdo para la apertura de una oficina en Madrid de este organismo internacional.

En su comparecencia Margallo ha lamentado la reducción de la Ayuda Oficial al Desarrollo(AOD) para 2012, asegurando que espera que este recorte sea temporal y que se compense cuando España salga de la crisis.

Ambos dirigentes ha participado en la reunión de Alto Nivel sobre Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición, que se celebró en la Casa de América. Su principal objetivo era acordar las bases para combatir el hambre en el mundo a partir de 2015, cuando se cumple la fecha fijada para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El responsable de Exteriores ha declarado también que “las reducciones a los fondos de cooperación y de ayuda humanitaria se han producido en todos los países del mundo, todos estamos siendo azotados por la crisis y todos hemos tenido que hacer ajustes presupuestarios”, y ha añadido que en el caso de España ha tenido que ser “más doloroso” por el “abultado” déficit público.

Ha explicado que la aportación española se concentra en menos países, pero en sectores que afectan “más directamente a las necesidades las personas”, como en proyectos de salud, seguridad alimentaria y nutrición. Según el ministro de Exteriores, el Gobierno ha intentado ser “muy cuidadoso” con la administración de los recursos y ha recordado que no se han reducido las asignaciones a las ONG.

Por otro lado, José Graciano da Silva, ha destacado la importancia de que España no haya detenido sus proyectos, centrados muchos de ellos en Centroamérica, por “su destacada contribución a la seguridad alimentaria”.

El director general de la FAO se ha mostrado optimista siempre y cuando “haya un esfuerzo adicional de los gobiernos”, respecto a la reducción del hambre en el mundo. Y ha afirmado que “Se puede llegar a cumplir el primero de los objetivos, reducir a la mitad la proporción de personas que tiene hambre; hasta ahora hemos contabilizado cerca de 45 países que ya han logrado cumplir esa meta y esperamos que en los mil días que quedan, otros 40 países puedan hacerlo, lo que significa que más de la mitad de los países del mundo en desarrollo lo han logrado”.

España reduce su ayuda oficial a los países pobres casi un 50% en 2012

La Ayuda al Desarrollo de los países de la OCDE cayó un 4% en 2012, en relación con el año anterior. Esta disminución de la ayuda que destinaron los países ricos al desarrollo de aquellos Estados más pobres, se suma a la reducción del 2% que sufrió de media esa misma partida presupuestaria entre 2010 y 2011. El desplome más significativo de ayuda al desarrollo se ha notado principalmente en España (49,7%) e Italia (34,7%), aunque a estos países les sigue Grecia (17%) y Portugal (13,1%).

El dinero total destinado al desarrollo por los 24 países miembros del Comité de Ayuda para el Desarrollo (DAC) de la OCDE, fue de 125.700 millones de dólares, lo que supone un 0,29% de su Producto Interior Bruto (PIB).

El conjunto de países más industrializados que forman el G7 (Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá) representó el 70% de la ayuda al desarrollo de todo el planeta y los países del DAC que forman parte de la Unión Europea (UE) el 51% del total, aunque su contribución se redujo un 7% en total, hasta los 63.800 millones de dólares.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) explicó este miércoles que “la crisis financiera y la agitación en la zona euro ha llevado a muchos países a implementar medidas de austeridad y reducir la ayuda en sus presupuestos”.

También redujeron sus partidas presupuestarias países como Bélgica (13%), Dinamarca (1,8%), Finlandia (0,4%), Francia (1%), Alemania (0,7%), Irlanda (5,8%), Holanda (6,6%), Suecia (3,4%), Reino Unido (2,2%), Japón (2,1%) y Estados Unidos (2,8%).

Clima financiero

Por otro lado, el máximo responsable de la DAC, Erik Solheim, animó a esos países a corregir la tendencia y aseguró que “mantener la ayuda no es imposible, incluso con el clima financiero actual”, para lo que citó el ejemplo del Reino Unido, que ha presupuestado aumentar esa partida hasta el 0,7% en el período de 2013-2014.

Hay que destacar que el mayor contribuyente en términos absolutos fue Estados Unidos, con 30.500 millones de dólares, seguido de Reino Unido, Alemania, Francia y Japón, mientras que Estados más pequeños como Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Noruega o Suecia superaron el listón del 0,7% de su PIB. En el análisis de la ayuda se percibe que los programas bilaterales aumentaron un 2% de media, mientras que el dinero inyectado a través de instituciones se redujo un 7,1%.

El secretario general de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría, declaró en un comunicado que “es preocupante que las contracciones presupuestarias (…) hayan llevado a una segunda caída en la ayuda total”, aunque dijo que mantiene la esperanza “en el hecho de que, a pesar de la crisis, nueve países han conseguido aumentar la ayuda”. Estos países son Austria (6,1%), Luxemburgo (9,8%), Australia (9,1%), Canadá (4,1%), Islandia (5,7%), Corea del Sur (17,6%), Nueva Zelanda (3%), Noruega (0,4%) y Suiza (+4,5%).

Además, esa partida también aumentó en Polonia (12,4%) y Turquía (98,7%), países miembros de la OCDE pero no del DAC. En el caso de Turquía, el significativo incremento está vinculado a la asistencia a un gran número de refugiados llegados de Siria y al aumento de la ayuda al norte de África desde la “primavera árabe”, precisó la OCDE.

El lamento de las ONG

La Coordinadora de ONG de Desarrollo en España ha lamentado que el presupuesto de la Ayuda Oficial al Desarrollo en 2012 sea el 0,15% de la Renta Nacional Bruta, “situando a España a la cola de Europa”.

En un comunicado, las ONG han mostrado su indignación por lo que consideran el “desmantelamiento de la política de cooperación para el desarrollo”. “Con este brutal recorte (de un 49% con respecto al año anterior) nos situamos a niveles de finales de la década de los 80“, señala la coordinadora de ONG.

Las ONG lamentan que países con situaciones económicas similares realizan recortes mucho más moderados, como Portugal (-13%) y Grecia (-17%).

No se trata tanto de solidaridad como de responsabilidad

Más de mil millones de personas en todo el mundo presentan una discapacidad, y el ochenta por ciento de ellos se localiza en países pobres. Si en las regiones occidentales, en las que se presupone el progreso casi máximo, se vulneran sus derechos, en los países más depauperados es sinónimo de condena. Por eso es vital políticas de cooperación al desarrollo inclusivas, multidisciplinares y poliédricas.

Beatriz Martínez de los Ríos acaba de presentar su último trabajo, ‘La situación de la discapacidad en la política española de cooperación al desarrollo’ (Ediciones Cinca), en el que ahonda en un asunto que no puede resultarnos ajeno. El bienestar del otro siempre repercute. Licenciada en Economía, experta en género y discapacidad y asesora técnica de la Comisión de Mujer del Cermi, la autora de este estudio nos comparte algunos de los desafíos más inminentes en esta materia.

¿De qué manera podría aplicarse a las políticas de cooperación el modelo organizativo, de incidencia política, que ha adoptado la discapacidad en España?
Podemos hablar de varias vías para hacerlo. Una muy importante es, por ejemplo, desde las políticas de cooperación españolas a través de las herramientas con las que contamos, fundamentalmente documentos políticos, los conocidos como los MAP (Marcos de Asociación País) que son las directrices que reflejan los compromisos de cada país. En estos MAP, España fija un marco de política de cooperación, y sería necesario que contuviera temas sobre discapacidad, de manera que se subraye desde el inicio la importancia de la discapacidad en los modelos de desarrollo tanto en aspectos de legislación como de organización y cohesión social. Es una forma de conseguir que la discapacidad aparezca como un tema prioritario en la agenda política de otros países, y lo haga siguiendo las buenas prácticas que tenemos en España.

¿Qué papel desempeñan las ONGD en la inclusión de la perspectiva de la discapacidad en materia de cooperación?
Su labor es fundamental en este sentido ya que, a través de las ONGD, España está dedicando aproximadamente el 60 por ciento de su acción en temas de discapacidad; lo que ocurre es que ahora mismo no hay mecanismos de evaluación sobre lo que se realiza en materia de discapacidad, ni requisito alguno dentro de las convocatorias de subvenciones o convenios que se llevan a cabo; y, así como se obliga a que debe de haber un componente de género, y se establecen una serie de indicadores para evaluar sus resultados, en las convocatorias referidas a la administración pública también la discapacidad debería de contemplarse como requisito. La discapacidad es desconocida en el mundo de la cooperación, se ve como un tema médico, simplemente porque no se sabe de ella.

Todo esto nos lleva a la conclusión de que se trata en muchos casos, más que de dinero, de voluntad y disposición…
Sin duda, se necesita una concienciación, por una parte, y una formación sobre discapacidad, por otra, que la gente se empezase a plantear en qué repercute un proyecto en materia de discapacidad, por ejemplo, igual que se plantea en qué repercute su proyecto para las mujeres o el medio ambiente; si consiguiéramos eso, cualquier proyecto de cooperación tendría un efecto formativo y educativo en primera instancia y, en última, sin duda una repercusión efectiva, un poco más a largo plazo pero importantísima. Por eso comentaba que sería fundamental que el Gobierno incluyese la perspectiva de la discapacidad en los MAP o también en los PACI (Planes Anuales de Cooperación Internacional).
Es decir que, de nuevo, la discapacidad se contempla como algo estanco, en vez de trasversal…
Sí. Entiendo que hay proyectos específicos, por supuesto organizaciones que, de manera muy eficaz, como FOAL, COCEMFE y MPDL, entre otras, dirigen su acción centrándose directamente en las personas con discapacidad, pero es fundamental la acción trasversal. Por ejemplo, algo tan llamativo y esencial como la acción humanitaria no contempla los protocolos específicos para personas con discapacidad. Esta situación tiene que revertirse, sobre todo porque no sólo beneficiará a las personas con discapacidad, sino a otros muchos sectores sociales, como personas mayores, niños, mujeres embarazadas, es decir a toda la sociedad. También tienen mucho que aportar y que hacer las empresas, puesto que, a través de sus políticas de RSC, pueden crear una cultura que conciba a la discapacidad como un elemento de valor que repercute en todas las áreas, que no es algo aislado.

Las partidas a la cooperación para el desarrollo se han reducido hasta el esquema. Frente a esta realidad, usted propone salidas creativas. Me gustaría ahondar un poco más en este aspecto…
España dedicaba en estos momentos aproximadamente el 0,76% de la ayuda oficial para el desarrollo bilateral a temas de discapacidad. No es mucho, pero el dinero no es la única solución: la cuestión es que nos enfrentamos a un problema de base, un problema de concienciación. Para solucionarlo hay que entender y hacer entender el hecho de que la discapacidad está en todas partes, y que repercute en todos los aspectos y órdenes de la vida, independientemente de la edad, del sexo, nivel socioeconómico, procedencia, y que la discapacidad no es sinónimo de dependencia ni de enfermedad.  Hay que valorar el coste que tiene la pérdida de oportunidad en nuestras acciones, por ejemplo, si a través de un proyecto de cooperación construimos una escuela y ésta no es accesible estamos creando nuevas barreras, lo cual tiene un coste, o si prestamos un servicio de salud, éste debe llegar a toda la población. Más que de aumentar los recursos se trata de gestionarlos de manera eficaz y racional para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo.

Sin ánimo de incordiar, habrá mucha gente que con la crisis piense que la cooperación para el desarrollo es algo de lo que no toca hablar…
Haya o no crisis, la cooperación para el desarrollo es fundamental. Vivimos en un mundo globalizado en el todo nos afecta; el bienestar de otros países nos repercute, es necesario que el crecimiento sea sostenible, y para ello tiene que ser inclusivo. Por tanto, la cooperación para el desarrollo no se trata de solidaridad sino  de responsabilidad. En estos momentos se está produciendo un crecimiento muy rápido en determinados países emergentes, y es fundamental trasladar las buenas prácticas porque, cuanto mejor estén los ciudadanos de otros países, mejor estarán los ciudadanos de nuestro propio país, en el presente y en el futuro.

Habla de países emergentes que han de incorporar los avances conseguidos,  pero pienso en otros como el nuestro, que es si no el más desarrollado al menos sí es uno de los más avanzados en normativa referida a la discapacidad, que incumplen y vulneran sistemáticamente los derechos humanos de este sector…
Bueno, a eso me refería, los países emergentes no tienen que repetir los errores de los más avanzados económicamente. Por eso es necesario no sólo desarrollar proyectos de cooperación sino hacer una labor de asesoramiento técnico, consiguiendo una incidencia política para lograr el cambio de mentalidad tanto en los legisladores como en la sociedad en general. Yo también me pregunto cómo es posible que en España se vulneren así los derechos de las personas con discapacidad… pero una cosa es la legislación, el primer paso para proteger esos derechos de los que hablamos, y otra distinta cómo se distribuyen los recursos; digamos que legislar es fácil, pero hacer cumplir la ley exige una distribución justa de los recursos de los que no siempre se dispone y un cambio en las mentalidades.

Otra cuestión que no termina de calar en el tejido social es que cuando una persona con discapacidad, por ejemplo, no puede ejercer su derecho al voto, o poner una denuncia, o acceder en igualdad de condiciones a la universidad, se produce una flagrante vulneración de los derechos humanos…
Tienes toda la razón, es algo que se arrastra desde hace mucho tiempo… en general no se ha asociado el poder realizarte como persona y ciudadano en todos los aspectos de la vida, pública y particular, a los derechos humanos y al desarrollo. Se debe, en parte, a los diferentes modelos de desarrollo económico: antes se medía la riqueza de un país  únicamente en términos económicos, a través del PIB; después se tenía en cuenta el nivel de necesidades básicas cubiertas, poco a poco se fue incorporando el nivel de cobertura de los derechos humanos como un indicador más de riqueza y bienestar… hoy en día es fundamental tener en cuenta las posibilidades de acceso de la población a los recursos, no todo el mundo tiene la misma capacidad de acceder y por eso, se producen desigualdades. La sociedad debe corregir esas desigualdades a través de políticas. Las políticas de cooperación deben considerar la discapacidad como un elemento trasversal, también en cuestiones como la participación política o el acceso a la justicia. La discapacidad está presente en todos los estadios de la vida, no es suficiente tener las necesidades básicas cubiertas, si no puedo participar plenamente de la vida política y social. Volvemos a lo de antes, no es todo, ni mucho menos, cuestión de dinero.

¿Es óptimo el grado de compromiso de Europa, en general, y de España, en particular, con la cooperación para el desarrollo? ¿Se puede hacer más? ¿Y mejor?
Se podría hacer mucho más, siempre. Es fundamental seguir perseverando para conseguir la mayor cohesión posible y que las prioridades sean comunes, que no haya dispersión de recursos; en España, la cooperación para el desarrollo en materia de discapacidad ha sido muy dispersa, tanto por donantes como en su destino –en el ámbito geográfico y las áreas tratadas-. No ha existido una planificación presupuestaria, ni una estrategia definida, ni tampoco una evaluación de las acciones. Es necesario elaborar una estrategia y esto se traslada a Europa, que debe convertirse en una Europa fuerte y segura de lo que quiere, no sólo a través de proyectos y programas, sino también con políticas comunes. Europa tiene mucho que ofrecer en materia de cooperación, pero también ha de estar dispuesta a aprender, a recibir y a compartir los modelos exitosos.

El que la discapacidad consiga salir del ostracismo al que se ve relegada en países en vías de desarrollo, ¿es un cambio de paradigma a medio o largo plazo?
La verdad es que no sabría decirte, ojalá fuera más rápido de lo que lo hemos hecho en otros países, pero lo que importa es que se haga bien, lleve el tiempo que lleve. La apuesta, para ello, hay que hacerla desde el principio, desde la infancia, empezando por la educación. Por ejemplo, incidiendo en las escuelas en la educación en valores, enseñando a los niños, en vez de a ser competitivos, a ser colaboradores, y a enriquecerse a través del intercambio, de la diversidad. Eso es fundamental. Para cambiar un paradigma hay que cambiar conciencias; este cambio de conciencia se traslada a los modelos económicos y, si éstos hubieran sido inclusivos, probablemente no hubiéramos llegado a estos niveles de crisis.

Resulta increíble comprobar en su estudio que las oficinas técnicas de cooperación desconocían en su mayoría la Convención de la ONU sobre Discapacidad…
Sí, eso es cierto, de las respuestas recibidas el 90% no conocían lo que la Convención suponía y cómo está había cambiado la Ley de Cooperación Internacional y sus implicaciones, pero también lo es que, pese al desconocimiento, las personas con las que traté fueron especialmente receptivas, tanto desde las diferentes áreas de la AECID como desde las ONGD. Aunque no tuviesen experiencia con la discapacidad, todo el mundo se mostró dispuesto a colaborar y consideraban importante incluir la discapacidad.  Este es un indicador esencial de que hace falta formación y transversalizar el conocimiento.

¿Qué le aportó este estudio al plano personal?
Muchísimas cosas, la verdad… poder conocer una realidad distinta a como la había imaginado, el poder comprobar, una vez más, que muchas veces si las cosas no se hacen no es porque no se quiera hacerlas sino porque se desconoce que hay que hacerlas.

¿Qué efecto inmediato le gustaría que tuviera el libro?
Me encantaría que sirviera para que se realizase una labor de concienciación importante, y que se entienda la discapacidad como algo transversal desde un modelo basado en los derechos humanos, para que se realice una estrategia sobre discapacidad y ésta se visibilice tanto en los documentos políticos como en la gestión.

Beatriz Martínez de los Ríos, asesora técnica de la Comisión de la Mujer de Cermi

Cooperación y crecimiento en África

(14.11.2012).- Es necesario dedicar unos instantes a reflexionar sobre el fenómeno que está ocurriendo en la actualidad relativo al crecimiento del continente africano, más concretamente la región de África Subsahariana, gracias a Asia.

Así lo advierte el Banco Mundial en su informe Todo sobre empleos: de Asia a África, según el cual“la deslocalización de las industrias ligeras de manufacturas chinas a África puede servir como plataforma de lanzamiento para la “largamente retrasada” transformación económica del continente”.

Con esta advertencia del Banco Mundial, podemos llegar a la consideración de que el continente africano, y en concreto la región de África Subsahariana, considerada como la región más pobre del planeta con grandes debilidades estructurales, podría crecer gracias a Asia motivado en gran medida por las siguientes razones:

  1. los bajos niveles salariales y la ausencia de derechos laborales
  2. la abundante materia prima disponible
  3. las líneas de actuación definidas en los programas de cooperación internacional al desarrollo.

Ante este escenario y analizando su repercusión a nivel nacional, os propongo la siguiente reflexión, ¿en qué medida la política española de cooperación internacional para el desarrollo puede ayudar en este fenómeno de deslocalización de las industrias de Asia a África?

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) es el organismo encargado en España de la gestión de las políticas públicas de cooperación internacional para el desarrollo. La región de África Subsahariana se encuentra definida como una de las prioridades geográficas de actuación, en las que se fomentan proyectos de cooperación en las siguientes áreas:

  • Seguridad alimentaria
  • Formación profesional y empleo
  • El buen gobierno y capacitación institucional
  • La salud pública y lucha contra la malaria
  • La igualdad efectiva entre hombres y mujeres

Está claro que el continente africano es una región de gran interés desde el punto de vista de la cooperación debido a su escaso nivel de desarrollo. Es por ello que todavía queda una gran labor por hacer allí. Ejemplo de ello son, el gran número de entidades, tanto públicas como privadas (AECID, Obra Social La Caixa, Fundación Antena 3, Ferrovial…), que han diseñado diferentes líneas de actuación en esta zona, siendo además las Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (ONGD) las entidades que juegan un papel clave como ejecutores de los proyectos.

Resulta interesante destacar algunas actuaciones de cooperación que se están llevando a cabo en diferentes países de África, como por ejemplo:

  • Mejora de la calidad de la educación en la R.D. Congo
  • Mejora de la Formación Profesional en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia
  • Promover la independencia económica de las mujeres de Sierra Leona
  • Mejora de los niveles de rendimiento de las tierras de los campesinos en Mozambique, consiguiendo con esto, una mayor conciencia de preservar el medio ambiente, y un incremento de las acciones de comercialización y conservación de la producción
  • Infraestructuras para acceso a agua en condiciones de salubridad y saneamiento en África, y así reducir las enfermedades relacionadas con el agua insalubre en Senegal

Estas actuaciones son un pequeño ejemplo de la gran cantidad de proyectos que se están llevando a cabo en África.

Desde el Departamento de Sector Público de Grant Thornton estamos llevando a cabo trabajos de revisión y valoración de proyectos de cooperación ejecutados por diferentes ONGDs de toda España.

Los proyectos revisten distintas envergaduras y objetivos, habiendo sido llevados a cabo tanto por pequeñas Asociaciones y Fundaciones como por entidades de gran estructura organizativa como Ayuda en Acción, Médicos del Mundo, Cruz Roja, Acción contra el Hambre, Fundación Vicente Ferrer, etc.

La finalidad de nuestro trabajo como auditores y revisores de estos proyectos es determinar la razonabilidad de los mismos. En este sentido, valoramos, desde el punto de vista de definición del Marco Lógico, la pertinencia del planteamiento del proyecto, su grado de realización, la eficiencia en cuanto a su desarrollo, el impacto, la viabilidad y la eficacia.

Con estas revisiones, y siempre en colaboración permanente con cada ONGD, nos damos cuenta de las grandes dificultades con las que se encuentran las entidades ejecutoras en el día a día que complican la consecución de los objetivos previstos.

Algunos de dichos aspectos, que son difíciles de apreciar desde fuera, son las monedas fluctuantes en terreno, lo que complica los cambios de divisas a la moneda local, inestabilidades en los países de destino, amenazas terroristas, marcos normativos poco desarrollados que en ocasiones dificulta la adecuada justificación de los gastos incurridos para la ejecución del proyecto, etc.

Sin embargo, con estos proyectos de cooperación se puede conseguir mejorar el nivel educativo del capital humano, construir mejores infraestructuras… En definitiva, acciones enfocadas a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, y así conseguir que la región de África Subsahariana despegue de su tan agudo subdesarrollo estructural.

En conclusión, partiendo del supuesto de que algunas empresas se planteen la posible deslocalización de sus industrias de Asia a África, ¿podríamos decir que estas empresas podrían sacar provecho de las actuaciones que Fundaciones y estamentos públicos de España están llevando a cabo en materia de Cooperación al Desarrollo?

Virginia Jiménez Gerente de Auditoría en Grant Thornton