El bidón a la fuente

Hace unos días estuve hablando con una joven en el campo de refugiados de Arúa, en el norte de Uganda, donde han llegado miles de personas huyendo del conflicto en de Sudán del Sur. Y, una vez más, me di cuenta de que el tema de la seguridad es un tema sensible, que genera una situación incómoda.

Con tan sólo 17 años de edad, Nyebuony escapó del rebrote de violencia en su país, junto con sus tres hermanos. Están sin sus padres, solo quedan los hijos, como parece ser bastante común en esta crisis. Siendo la hija mayor tiene que ocuparse de sus hermanos. Y como es habitual entre las mujeres en Sudán del Sur, su tarea consiste en ir a buscar agua a la fuente recién rehabilitada y que se encuentra fuera del campamento.

Nyebuony llegó a este campamento en enero. Le pregunto varias veces si se siente segura en su nueva vida como refugiada pero nunca me responde. Solo obtengo una respuesta indirecta cuando me comenta que le gustaría tener un bidón de agua más grande.

Nyebuony tiene que ir hasta la fuente de agua cuatro veces al día con su pequeño bidón. Si tuviera uno más grande, podría ir a la fuente solo dos veces al día, lo que sería un gran alivio para ella. Por desgracia, las agencias humanitarias se han quedado sin bidones, y los nuevos pedidos aún no han llegado.

La seguridad es, sin duda, un tema delicado. Las mujeres están muy marginadas en la sociedad sursudanesa. La violencia hacia ellas es algo común y está vista como un asunto privado. Es fácil imaginar lo expuestas que deben estar las madres solteras, las jóvenes y las niñas al acoso y la violencia sexual, pero sabemos muy poco al respecto. Y me preocupa que no hagamos lo suficiente para evitar las amenazas a las mujeres frente a la violencia y el abuso.

En todos los campamentos que he visitado, desde el recinto de ONU en Juba, la capital de Sudán del Sur, donde se alojan miles de personas desplazadas, a los campos de refugiados aquí en Uganda, el número de letrinas está lejos de ser suficiente y no ofrecen a las mujeres la privacidad y la protección necesaria.

Las cuestiones de género y la protección de las mujeres son temas de la vida real, y en esta crisis miles de mujeres pueden ser víctimas potenciales de la violencia y el abuso. Y así, igual que valoro los enormes logros de nuestro equipo y las organizaciones locales con las que trabajamos para responder a esta emergencia, también quiero expresar mi preocupación por la situación de la mujer. Tenemos que encontrar una solución sin demora.

Farah Karimi es directora de Oxfam Novib.  http://blogs.20minutos.es

El agua devuelve la vida a una castigada aldea de Sudán del Sur

AMADI, Sudán del Sur, 26 de febrero de 2014 (ACNUR/UNHCR) – ¿Querrías vivir en un pueblo donde los cadáveres han contaminado la única fuente de agua? Ése es el problema que tuvieron que afrontar los habitantes de Amadi cuando intentaron regresar a sus hogares durante una tregua en mitad de la oleada de violencia que ha sacudido Sudán del Sur durante los últimos tres meses. “Cuando nuestros maridos y los jóvenes de la aldea volvieron para comprobar los daños una vez cesaron los disparos, se encontraron con cadáveres de soldados y civiles por los campos de mandioca y en las corrientes de los ríos de donde tomamos el agua”, recuerda Hawa Ladu*, madre de seis hijos. Esta pequeña aldea a 25 kilómetros de la capital de Sudán del Sur, Juba, está situada, por suerte para sus habitantes, a unos 3 kilómetros del asentamiento de refugiados de Gorom, hogar de 2.500 refugiados etíopes. Fue un lugar seguro cuando el pueblo de Amadi se vio envuelto en la violencia que estalló en el país el pasado diciembre. Según cuenta Hawa, durante un tiempo los habitantes de Amadi soportaron los saqueos de comida por parte de fuerzas opositoras que les robaban “incluso el estofado de nuestros platos”. A veces los soldados ordenaban descaradamente a la gente que les llevaran los alimentos saqueados a sus campos improvisados. Pero cuando la guerra llegó a su aldea a mediados de enero, fue el momento de huir. “Las balas zumbaban por el aire y algunas impactaron en nuestras paredes cuando los soldados avanzaron sobre Amadi”, dice Hawa. Ella, su marido y sus hijos huyeron al cercano asentamiento de Gorom.
Consideraban Gorom como el lugar más seguro donde buscar refugio “porque allí está ACNUR”, dice. Más de 730 mujeres y niños de la aldea se trasladaron a la escuela primaria del asentamiento.“Cuando huimos al asentamiento los refugiados en general nos ayudaron y acomodaron porque sabían lo que estaba ocurriendo”, cuenta Hawa. Cuando los combates en Amadi finalizaron, se planteó el retorno de los habitantes a la aldea. Pero ¿cómo podrían regresar cuando no había agua potable en su aldea? Una misión de evaluación de ACNUR confirmó lo que ya habían descubierto los habitantes de Amadi: los cadáveres en descomposición estaban contaminando el agua. Para que los habitantes de Amadi pudieran regresar a su aldea, la prioridad era localizar puntos de agua alternativos. La organización ACROSS, socia de ACNUR, localizó una compañía de perforación de pozos de agua y en un par de semanas el pueblo tuvo dos pozos operativos para satisfacer las necesidades de Amadi. Entonces los hombres llegaron primero para valorar la situación de seguridad y más tarde lo hicieron sus familias.  “No puedo explicar lo agradecida que estoy por estos pozos que ACNUR nos ha facilitado, y la vergüenza que me da tener que seguir pidiendo ayuda. ¡Pero no tenemos elección!”, decía Hawa, ya que sus aperos de labranza fueron saqueados junto con sus alimentos y el grano. Los habitantes del pueblo están ocupados recolectando los últimos tubérculos de yuca que quedan en el suelo: una provisión modesta que les permitirá salir adelante durante el largo periodo de lluvias estacionales.  “La vida tal y como la conocíamos ha cambiado a peor”, se lamenta Hawa. “Nos sentimos desamparados y temerosos, mientras esperamos que la situación se resuelva en nuestro país. ¿Pero cuándo será? Eso sólo Dios y los que toman decisiones en el país lo saben”. *Nombre cambiado por motivos de protección.

Por Pumla Rulashe en Amadi, Sudán del Sur   http://www.desastres.org

AMADI, Sudán del Sur, 26 de febrero de 2014 (ACNUR/UNHCR) – ¿Querrías vivir en un pueblo donde los cadáveres han contaminado la única fuente de agua? Ése es el problema que tuvieron que afrontar los habitantes de Amadi cuando intentaron regresar a sus hogares durante una tregua en mitad de la oleada de violencia que ha sacudido Sudán del Sur durante los últimos tres meses. “Cuando nuestros maridos y los jóvenes de la aldea volvieron para comprobar los daños una vez cesaron los disparos, se encontraron con cadáveres de soldados y civiles por los campos de mandioca y en las corrientes de los ríos de donde tomamos el agua”, recuerda Hawa Ladu*, madre de seis hijos. Esta pequeña aldea a 25 kilómetros de la capital de Sudán del Sur, Juba, está situada, por suerte para sus habitantes, a unos 3 kilómetros del asentamiento de refugiados de Gorom, hogar de 2.500 refugiados etíopes. Fue un lugar seguro cuando el pueblo de Amadi se vio envuelto en la violencia que estalló en el país el pasado diciembre. Según cuenta Hawa, durante un tiempo los habitantes de Amadi soportaron los saqueos de comida por parte de fuerzas opositoras que les robaban “incluso el estofado de nuestros platos”. A veces los soldados ordenaban descaradamente a la gente que les llevaran los alimentos saqueados a sus campos improvisados. Pero cuando la guerra llegó a su aldea a mediados de enero, fue el momento de huir. “Las balas zumbaban por el aire y algunas impactaron en nuestras paredes cuando los soldados avanzaron sobre Amadi”, dice Hawa. Ella, su marido y sus hijos huyeron al cercano asentamiento de Gorom.
Consideraban Gorom como el lugar más seguro donde buscar refugio “porque allí está ACNUR”, dice. Más de 730 mujeres y niños de la aldea se trasladaron a la escuela primaria del asentamiento.“Cuando huimos al asentamiento los refugiados en general nos ayudaron y acomodaron porque sabían lo que estaba ocurriendo”, cuenta Hawa. Cuando los combates en Amadi finalizaron, se planteó el retorno de los habitantes a la aldea. Pero ¿cómo podrían regresar cuando no había agua potable en su aldea? Una misión de evaluación de ACNUR confirmó lo que ya habían descubierto los habitantes de Amadi: los cadáveres en descomposición estaban contaminando el agua. Para que los habitantes de Amadi pudieran regresar a su aldea, la prioridad era localizar puntos de agua alternativos. La organización ACROSS, socia de ACNUR, localizó una compañía de perforación de pozos de agua y en un par de semanas el pueblo tuvo dos pozos operativos para satisfacer las necesidades de Amadi. Entonces los hombres llegaron primero para valorar la situación de seguridad y más tarde lo hicieron sus familias.  “No puedo explicar lo agradecida que estoy por estos pozos que ACNUR nos ha facilitado, y la vergüenza que me da tener que seguir pidiendo ayuda. ¡Pero no tenemos elección!”, decía Hawa, ya que sus aperos de labranza fueron saqueados junto con sus alimentos y el grano. Los habitantes del pueblo están ocupados recolectando los últimos tubérculos de yuca que quedan en el suelo: una provisión modesta que les permitirá salir adelante durante el largo periodo de lluvias estacionales.  “La vida tal y como la conocíamos ha cambiado a peor”, se lamenta Hawa. “Nos sentimos desamparados y temerosos, mientras esperamos que la situación se resuelva en nuestro país. ¿Pero cuándo será? Eso sólo Dios y los que toman decisiones en el país lo saben”. *Nombre cambiado por motivos de protección.
Por Pumla Rulashe en Amadi, Sudán del Sur – See more at: http://www.desastres.org/archivo/noticias/15304-el-agua-devuelve-la-vida-a-una-castigada-aldea-de-sudan-del-sur.html#sthash.BJ5zIXxR.dpuf

La disponibilidad de agua dulce en Oriente Próximo y el Norte de África disminuirá en un 50% para el año 2050

La escasez de agua es uno de los problemas más acuciantes para la seguridad alimentaria en los países de Oriente Próximo y el Norte de África, ya que se espera que la disponibilidad de agua dulce en la región disminuya en un 50 por ciento para el año 2050, según las previsiones de la FAO. Los ministros de agricultura y altos responsables de los países se preparan para abordar este desafío en la reunión del máximo órgano de gobierno de la Organización para la región.

Los participantes en la 32ª Conferencia Regional de la FAO para Oriente Próximo y el Norte de África (NERC-32), que se celebra del 24 al 28 de febrero,debaten una nueva Iniciativa sobre la escasez de agua a nivel regional, puesta en marcha por la FAO para apoyar a los países miembros en la identificación de estrategias, políticas y prácticas que promuevan soluciones sostenibles a la escasez de agua y los problemas de seguridad alimentaria que ello conlleva.

La disponibilidad per cápita de agua dulce en los países de Oriente Próximo y el Norte de África ha descendido en dos tercios en los últimos 40 años, lo que ha hecho aumentar la preocupación por la degradación de la calidad del agua y el impacto del cambio climático.

La tendencia demográfica añade urgencia al problema: la subalimentación crónica en la región se estima en un 11,2 por ciento,en base a datos del período 2010-2013, mientras que la población sigue creciendo a un ritmo del 2 por ciento, casi el doble de la media mundial.

Las actividades agrícolas consumen más del 85 por ciento de los recursos hídricos –la agricultura de secano, de regadío y el uso de aguas subterráneas-, y se espera que la demanda de productos agrícolas crezca en un contexto de aumento de la población urbana y de las exportaciones.

“La agricultura debe ser un elemento central en nuestra respuesta al desafío de la escasez de agua en Oriente Próximo y el Norte de África. Es de lejos el mayor consumidor de agua en la región,y también es fundamental para nuestra supervivencia y resiliencia a largo plazo. Aporta además cerca de 95 000 millones dólares en valor añadido a las economías regionales”, explicó Abdessalam Ould Ahmed, Subdirector General y Representante Regional de la FAO para Oriente Próximo y el Norte de África.

“La región ha hecho avances significativos en dos décadas en el desarrollo de su capacidad de uso y almacenamiento del agua, pero aún queda mucho trabajo por hacer para mejorar la eficiencia del agua en la agricultura, proteger la calidad del agua, y afrontar los retos relacionados con el cambio climático”, añadió Ould Ahmed.

Se espera que los participantes de la conferencia ofrezcan orientación sobre las áreas prioritarias de acción, como la mejora de la gobernabilidad y las instituciones, dando más voz a los agricultores y otras partes interesadas no estatales, y aumentando la eficiencia en el uso del agua, tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales.Más del 60 por ciento de los recursos hídricos utilizados por los países de la región provienen de fuera de las fronteras nacionales y regionales.

Iniciativa piloto

En la fase piloto de la Iniciativa sobre la escasez de agua a nivel regional, lanzada en junio de 2013, seis países (Egipto, Jordania, Marruecos, Omán, Túnez y Yemen) comenzaron a revisar la situación actual de la disponibilidad y el uso de agua y el potencial para aumentar la producción agrícola,identificando y clasificando opciones para el suministro futuro de alimentos en términos de su coste económico y de requerimiento de agua, y examinando el desempeño de la gestión de agua para la agricultura y las políticas pertinentes,así como la gobernanza y cuestiones institucionales.

El trabajo realizado por la iniciativa alentará a los países a aprender de las historias de éxito en otros países para mejorar la gestión y el uso de los sistemas de secano, regadío y de aguas subterráneas, a través de un enfoque innovador que incluye:

  • La creación de un amplio consenso sobre la agenda de la reforma del agua entre todos los actores involucrados.
  • El reconocimiento del papel de los agricultores para promover cambios en la manera de usar y gestionar los recursos hídricos.
  • La participación del sector privado como responsable de la cadena de valor de los alimentos y proveedor de las últimas tecnologías disponibles.
  • El establecimiento de asociaciones orientadas a la acción y basadas en los resultados.
  • El desarrollo de herramientas para medir los resultados concretos y obtener evidencias para apoyar la formulación de políticas y los procesos de toma de decisiones.

Perspectivas regionales

La 32ª Conferencia Regional de la FAO para Oriente Próximo y el Norte de África, cuyo tema es “Para una región resiliente y con seguridad alimentaria”, es la primera de una serie de reuniones que se celebrarán en 2014 en cada una de las cinco regiones donde opera la Organización de la ONU.

El programa se centrará también en el estado de la alimentación y la agricultura en la región y en cuestiones relacionadas con este tema, como la pérdida y el desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena de producción hasta llegar al consumidor, avanzar en la igualdad de género y otras estrategias para mejorar las perspectivas de desarrollo agrícola y rural.

Las Conferencias Regionales de la FAO se convocan cada dos años, y reúnen a ministros de Agricultura y altos funcionarios de los Estados miembros de la misma región geográfica para abordar los retos que trascienden las fronteras nacionales y los asuntos prioritarios relacionados con la alimentación y la agricultura. NERC-32 incluirá una reunión de tres días de altos funcionarios del 24 al 26 de febrero, seguido de una Reunión Ministerial los días 27 y 28 de febrero.

http://www.iagua.es

Oriente próximo y el norte de áfrica perderán un 50% de agua potable en 2050, según la fao

La disponibilidad de agua potable en los países de Oriente Próximo y el norte de África disminuirá en un 50% en 2050, según subrayó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Ante esta previsión, la agencia de la ONU destacó que la escasez de agua es uno de los problemas más acuciantes para combatir el hambre en esta región del mundo y esta cuestión prioritaria debe abordarse en la 32ª Conferencia de la FAO para Oriente Próximo y el norte de África, que se celebrará del 24 al 28 de febrero.

La FAO apuntó que la disponibilidad per cápita de agua dulce en los países de Oriente Próximo y el norte de África ha descendido en dos tercios en los últimos 40 años, lo que ha hecho aumentar la preocupación por la degradación de la calidad del agua y el impacto del cambio climático.

Además, subrayó que a este problema se le añade la tendencia demográfica, ya que la subalimentación crónica en la región se sitúa en un 11,2% de la población, que sigue creciendo a un ritmo del 2%, casi el doble de la media mundial.

La FAO señaló que las actividades agrícolas consumen más del 85% de los recursos hídricos (la agricultura de secano, de regadío y el uso de aguas subterráneas) y se espera que la demanda de productos procedentes de la agricultura crezca en un contexto de aumento de la población urbana y de las exportaciones.

“La agricultura debe ser un elemento central en nuestra respuesta al desafío de la escasez de agua en Oriente Próximo y el norte de África. Es, de lejos, el mayor consumidor de agua en la región y también es fundamental para nuestra supervivencia y resiliencia a largo plazo. Aporta además cerca de 95.000 millones de dólares (unos 69.000 millones de euros) en valor añadido a las economías regionales”, explicó Abdessalam Ould Ahmed, subdirector general y representante regional de la FAO para Oriente Próximo y el Norte de África.

Ould Ahmed añadió que esta región ha hecho “avances significativos en dos décadas en el desarrollo de su capacidad de uso y almacenamiento del agua, pero aún queda mucho trabajo por hacer para mejorar la eficiencia del agua en la agricultura, proteger la calidad del agua, y afrontar los retos relacionados con el cambio climático”.

En esta conferencia, la primera de las cinco reuniones regionales que la FAO celebrará este año, ministros de agricultura y altos responsables de los países de Oriente Próximo y el norte de África debatirán una nueva ‘Iniciativa sobre la escasez de agua a nivel regional’, puesta en marcha por esta agencia de Naciones Unidas para apoyar a los Estados en la identificación de estrategias, políticas y prácticas que promuevan soluciones sostenibles a la escasez de agua y los problemas de seguridad alimentaria que ello conlleva.

En la fase piloto de la Iniciativa sobre la escasez de agua a nivel regional, lanzada en junio de 2013, seis países (Egipto, Jordania, Marruecos, Omán, Túnez y Yemen) comenzaron a revisar la situación actual de la disponibilidad y el uso de agua y el potencial para aumentar la producción agrícola, identificando y clasificando opciones para el suministro futuro de alimentos en términos de su coste económico y de requerimiento de agua.

(SERVIMEDIA) 20-FEB-14

Construcción de mayor represa de Africa desata pugna por aguas del Nilo

Los tiempos de disturbios políticos y hambruna que azotaron a Etiopía durante la década de los 80 y que transformaron a ese país en símbolo mundial de la pobreza ya parecen haber quedado definitivamente atrás. Así, a diferencia de muchos países africanos con un pasado similar, el gobierno etíope ha logrado construir un cierto nivel de estabilidad que ha permitido al país crecer económicamente a un ritmo del 8,5% durante 2012 y perfilarse como un actor clave del continente africano, gracias, entre otras cosas, a un ambicioso proyecto energético, que, sin embargo, ha generado tensiones con sus vecinos Egipto y Sudán.

De hecho, el país inició en 2011, en la región de Benishangul Gumaz -cerca de la frontera con Sudán- la construcción de la Gran Represa del Renacimiento Etíope,  que será la más grande de Africa cuando esté lista en 2017. El proyecto, que tiene un costo de US$ 4.700 millones, generará 6.000 megavoltios de energía y 12.000 puestos de trabajo, según anunció el gobierno encabezado por el primer ministro Hailemariam Desalegn. Pero para poder cumplir esas metas los recursos hídricos deben ser extraídos del río Nilo, cuyas aguas son generadas en un 86% por el afluente Nilo Azul, que nace en las tierras altas de Etiopía. Sin embargo, el río más largo del mundo abastece de agua también a Egipto y a Sudán, países que han manifestado abiertamente su preocupación sobre el desvío de agua que representaría la represa y las consecuencias que tendría para ellos.

“Etiopía tiene aspiraciones de ser un poder regional a expensas de Egipto. Está tomando ventaja de la inestabilidad después de la revolución (egipcia)”, indicó el jefe del Departamento de estudios de la cuenca del Nilo del Centro Al Ahram de Estudios Estratégicos y Política en El Cairo, Hani Raslan, al diario estadounidense The Washington Post. Así, el polémico proyecto ha llevado a que Etiopía y otros países contiguos a los afluentes  del Nilo, como Burundi, Congo y Kenia, entre otros, busquen reescribir un antiguo tratado de 1959- que otorgaba a Egipto y a Sudán el control de casi el 90% de las aguas del río-, según indica la revista británica The Economist.

La construcción del megaproyecto hidroeléctrico podría traer consecuencias importantes para Egipto y los países que se encuentran río abajo. De hecho, Egipto- cuyas necesidades hídricas son cubiertas en un 95% por el Nilo- podría perder entre 11 y 19 millones de metros cúbicos de agua durante la construcción de la represa, afectando de paso el suministro de agua de dos millones de familias egipcias, según detalló la cadena árabe Al Jazeera. A esto se suman los efectos sobre el abastecimiento eléctrico del país, que podría verse mermado entre un 25% y un 40%. “Sería un desastre para Egipto. Grandes áreas del país serían simplemente sacadas de producción”, detalló el ex ministro egipcio de Agua Mohamed Nasr Allam, consignado por The Washington Post.

Tanto Etiopía como Egipto han experimentado un aumento poblacional notable. Con casi 94 millones y 85 millones de personas respectivamente -según datos de la CIA-, ambos países han doblado su población en las pasadas tres décadas. Una cifra que se espera siga aumentando y con ella las necesidades hídricas. De hecho, Egipto tiene hoy en Asuán una de las represas más grandes de Africa.

La escala de tensiones entre Egipto y Etiopía a raíz de la construcción de la represa creció el año pasado, luego de que el entonces Presidente egipcio Mohamed Morsi y varios políticos del país realizaran una serie de declaraciones hostiles hacia el gobierno etíope en relación con el proyecto.

Para tratar de llegar a un consenso, desde noviembre de 2013 los gobiernos de Addis Abeba, El Cairo y Jartum han sostenido una serie de reuniones para buscar una salida al conflicto y en diciembre conformaron un comité técnico para analizar los posibles efectos de la represa más grande de Africa.

Detrás de cada acaparamiento de tierra hay un acaparamiento de agua

No se puede cultivar alimentos sin agua. En África, una de cada tres personas sufre de escasez de agua y el cambio climático empeorará la situación. El desarrollo en África de sistemas indígenas de manejo de aguas, altamente sofisticados, podría ayudar a resolver la crisis, pero son estos mismos sistemas los que están siendo destruidos por los acaparamientos de tierra a gran escala, en medio de afirmaciones de que el agua en África es abundante, que está subutilizada y que está lista para ser aprovechada por la agricultura para la exportación.

GRAIN examina lo que hay detrás de la fiebre por las tierras en África y revela que hay una lucha mundial por algo que, cada vez más, es considerado una mercancía más preciosa que el oro o el petróleo: el agua.

El río Alwero en la región de Gambela, en Etiopía, proporciona tanto un sustento como una identidad a los pueblos indígenas Anuak, quienes han pescado en sus aguas y cultivado sus riberas y las tierras colindantes durante siglos. Algunos Anuak son pastores, pero la mayoría son agricultores que se trasladan hacia las áreas más secas en la temporada de lluvias antes de retornar a las riberas del río. Este ciclo agrícola estacional ayuda a nutrir y mantener la fertilidad de los suelos. También ayuda a estructurar la cultura en torno a la repetición de las prácticas de cultivo tradicionales, relacionadas con las lluvias y las crecidas de los ríos, en la medida que cada comunidad se preocupa de su propio territorio y del agua y tierras agrícolas a su interior.

Una nueva plantación en Gambela, de propiedad del multimillonario árabe, Mohamed al-Amoudi, es regada con agua que se extrae del rio Alwero. Miles de personas dependen, para su sobrevivencia, del agua del río Alwero y los planes de riego industrial de Al-Moudi podrían acabar con el acceso que tienen a ella. En abril de 2012, la tensión provocada por el proyecto explotó cuando un grupo armado emboscó las instalaciones de la compañía de Al-Moudi, Saudi Star Development Company, dejando cinco personas muertas.

La tensión en el sur oeste de Etiopía ilustra la importancia central que tiene el acceso al agua en la fiebre global que existe por la tierra. Oculta detrás de la disputa actual por la tierra, existe una lucha a nivel mundial por el control sobre el agua. Aquellos que han estado comprando extensas superficies de tierras agrícolas en los años recientes, ya sea que residan en Adís Abeba, Dubai o Londres, entienden que el acceso al agua que ellos obtienen, muchas veces gratis y sin restricciones, puede tener a largo plazo un mayor valor que las tierras mismas.

En años recientes, compañías de Arabia Saudita han estado adquiriendo millones de hectáreas de tierra en el extranjero para producir alimentos para enviar de vuelta a su país. A Arabia Saudita no le falta tierra para producir alimentos. Lo que le hace falta al Reino es agua y sus compañías la buscan en países como Etiopía.

Empresas de India como Karuturi Global, con su sede en Bangalore, están haciendo lo mismo. Los acuíferos a lo largo del sub-continente indio han sido vaciados durante décadas de riego no sostenible. Se asegura entonces que la única forma de alimentar a la creciente población de India es mediante el abastecimiento proveniente de la producción de alimentos en el extranjero, donde el agua tiene mayor disponibilidad.

“Lo valioso no es la tierra”, dice Neil Crowder de Chayton Capital, con sede en Reino Unido y que ha estado adquiriendo tierras agrícolas en Zambia. “El real valor está en el agua”.

Y las compañías como Chayton Capital piensan que África es el mejor lugar para encontrar esa agua.

El mensaje que se repite en las conferencias de inversionistas en tierras agrícolas alrededor del mundo, es que en África el agua es abundante. Se dice que los recursos de agua de África están considerablemente subutilizados y listos para ser explotados por proyectos de cultivos para la exportación.

La realidad es que un tercio de los africanos ya vive en ambientes con escasez de agua y es probable que el cambio climático aumente estos números significativamente. Los acuerdos de cesión de tierra masivos pueden robarle el acceso al agua a millones de personas y se corre el riesgo de agotar los recursos de agua más valiosos del continente.

Todos los tratos por tierras en África involucran operaciones de agricultura industrializada a gran escala, que consumirán cantidades masivas de agua. Casi todos ellos están ubicados en las cuencas de los ríos más grandes, con acceso al riego. Ocupan tierras fértiles y frágiles en los humedales o se ubican en áreas más áridas donde pueden extraer agua de los grandes ríos. En algunos casos las fincas tienen acceso a aguas subterráneas a través del bombeo.

Estos recursos de agua son vitales para los agricultores, pastores y otras comunidades rurales locales. Muchos ya no tienen un acceso adecuado al agua para su sustento. Si hay algo que aprender del pasado es que estos mega sistemas de riego no sólo pueden poner en riesgo el sustento de millones de personas de comunidades rurales, sino que son una amenaza para las fuentes de agua dulce de toda una región.

http://www.canalsolidario.org

Mauritania se ahoga entre el olvido

A pesar de que asumimos ya como algo evidente que todo lo que ocurre a nuestro alrededor nos afecta directamente y aunque nuestra condición humana nos debería llevar a ocuparnos (y preocuparnos) de lo que acontece a nuestros semejantes, es igualmente evidente que hay un sesgo selectivo en aquello que llena nuestros ojos y oídos como ciudadanos de la aldea global.

Por eso, tomando a Mauritania como ejemplo, es inmediato comprobar que en el repaso a las noticias internacionales recogidas por los medios de comunicación generalistas durante el último mes no hay una sola mención a este país. Sin embargo, como nos alerta IRIN (el servicio de información humanitaria de la ONU), tanto la capital, Nuakchott, como al menos seis localidades próximas se encuentran inundadas desde que comenzaron las lluvias torrenciales a mitad del pasado mes de agosto. Como resultado de ello, unas 5.600 personas han sido directamente afectadas, mientras que otras 2.300 han sido desplazadas y al menos diez han fallecido. El departamento de Moudjeria (en la zona de Tagant) ha sido el más dañado, hasta el punto de que se estima que un 40% de su población ha perdido su hogar.

Los efectos inmediatos de unas preciptaciones que en algunos casos han sido 35 veces más intensas que el promedio en estas fechas son ya bien visibles: destrucción de viviendas, pérdida de cosechas y de ganado, riesgo de enfermedades (el terreno sigue inundado en la actualidad), imposibilidad de iniciar el curso escolar en las zonas afectadas, deterioro de la actividad económica, incremento severo de la inseguridad alimentaria (unos 800.000 mauritanos (20% de la población) ya están en esa situación)…  Y todo ello en un contexto de debilidad estructural y falta de reacción adecuada por parte de las autoridades mauritanas. De hecho, hasta el pasado día 28 de septiembre no se produjo la primera llamada internacional de ayuda por parte del alcalde de Sebkha, un suburbio de la capital, lo que ha retrasado en buena medida la respuesta de las agencias humanitarias.

Todo ello ha impedido que se hayan activado los mecanismos de respuesta para atender adecuadamente a la población afectada, en una frustrante repetición de casos anteriores en los que los gobiernos de turno tratan de evadir sus responsabilidades, dejando en manos de los actores humanitarios tareas que superan sus capacidades. Más allá de eso, ¿cuántas víctimas y afectados tienen que sumarse para que lo que ocurre en estos lugares (Mauritania es solo un ejemplo de una larga lista) llegue a nuestros ojos y oídos a través de los medios de comunicación? ¿Y cuántos más aún para que los actores gubernamentales y económicos se decidan a adoptar mecanismos eficaces de alerta temprana y de acción temprana?

Por: Jesús A. Núñez | 30 de septiembre de 2013

Norte de Namibia sufre la peor sequía en 30 años

Windhoek, julio 18 – Namibia, el país más seco del África subsahariana, está sufriendo su peor sequía en los últimos 30 años, con más de 100.000 niños en riesgo de malnutrición, dijo la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el jueves.

El presidente Hifkepunye Pohamba declaró una emergencia nacional en el escasamente poblado país del sur de África, después de la pérdida de las cosechas en mayo, y destinó 20 millones de dólares para asistir a las familias más afectadas.

Muchos agricultores se están viendo obligados a vender ganado para el que no tienen pasto, mientras hay noticias de que rebaños de vacas de Angola han cruzado la frontera en busca de comida, alimentando las tensiones tribales mientras la competencia por los escasos pastos se intensifica.

“La escasez de comida y agua está incrementando la amenaza inmediata de enfermedades y malnutrición”, dijo Micaela Marques De Sousa, representante en Namibia de UNICEF, la agencia de la ONU para la infancia.

“Pero informaciones puntuales ya indican que los niños están dejando de ir a la escuela, una clara señal de estrés y vulnerabilidad de las familias”, añadió.

Namibia, que alcanzó la independencia de su vecina Sudáfrica en 1990, está considerado como un país de ingresos medios, aunque una cuarta parte de sus 2 millones de habitantes viven en la pobreza.

Aunque la agricultura supone un 5 por ciento de la economía, un tercio de los namibios depende de algún tipo de agricultura de subsistencia.

http://www.aporrea.org