Tráfico de niños en África, esclavos del siglo XXI

Consiguió licenciarse en la Universidad. No lo había tenido fácil, aunque hablaba idiomas, contaba con experiencia laboral y estancias en el extranjero. Pero todo ello como víctima del tráfico de niños para su explotación laboral. “Sin embargo, él lo consiguió y nos llamó para contárnoslo, como hacen algunos cuando dejan nuestros centros. Los que pueden permitirse un teléfono, claro. Mantienen el vínculo, aquí cambiaron sus vidas”.

Covadonga Orejas, cántabra, es la misionera carmelita que hace 12 años, con un grupo de trabajadores locales y el apoyo de Manos Unidas, quiso poner freno al tráfico de menores desde países como Togo o Benin a Gabón. “Un asunto en el que estaban involucradas personas de muy alto standing de este país”, explica. Razón por la que, cuando comenzaron a trabajar, tuvieron que cambiar varias veces de casa. “A día de hoy hemos sacado de esta rueda a cientos de ellos, y los hemos devuelto a su país. Esos son probablemente los mejores momentos, cuando ves que los mismos niños que llegaron con la mirada endurecida se marchan con una sonrisa, y con dinero por su trabajo, el que se han ganado”.

La rueda de la que habla comienza a girar en países del África central y del oeste como el mencionado Togo, donde se calcula que un 60% de los niños de entre 5 y 17 años trabaja -3 de cada 5-, y un 30% es forzado a ello. Muchos se convierten en materia prima con la que mercadear, e incluso en objeto de exportación. Gabón es el país de destino de la mayoría de los menores, la nación de más alta renta per cápita del África subsahariana, cubierta por bosques tropicales en un 80%, rica en minerales y petróleo, y con una clase pudiente que no tiene escrúpulos a la hora de emplear a estos menores en las labores del hogar. “Este tráfico se basa en una institución tradicional que existe en Togo o Benín, que se llama confiage”. Consiste en que familias pobres de entornos rurales confían sus hijos a parientes que viven en la ciudad en mejores condiciones, que se encargan de garantizarles escolarización y un futuro a cambio de trabajo doméstico. Otra versión del ‘confiage’ son los matrimonios acordados entre menores y familiares de mayor edad y estatus. Todo ello ha degenerado en un auténtico tráfico de niños, con redes que los captan para trabajar y se quedan con su dinero cuando no los venden directamente como esclavos.

El proceso para recuperarlos comienza cuando los trabajadores de los centros de Kekeli en Togo y Arc en Ciel en Gabón detectan a menores en posibles situaciones de esclavitud, explotación o abuso sexual por las calles y en los mercados de las ciudades. Arc en Ciel fue construido con la financiación de Manos Unidas, y ambas instituciones están coordinadas desde hace cinco años por Covadonga Orejas, que recalca que la parte más importante del equipo son los trabajadores locales. “También funciona el boca a boca”, señala, “y otros niños que estuvieron en esas mismas circunstancias nos informan cuando observan posibles víctimas”.

Sin embargo no siempre fue así. Al inicio, los nativos negaban que existiera tráfico de menores en su país. Pero la progresión es positiva, “aunque ha sido duro ver casos de corrupción entre los mismos cuerpos que se supone debían ayudar a las niñas a volver, y que se quedaban con su dinero. Estos han sido probablemente los peores momentos de nuestro trabajo aquí”, indica. Hoy en día, y desde 2004, existe en Gabón un comité de seguimiento de este tipo de delitos, con policías y funcionarios de servicios sociales que la avisan. “Sí, es cierto que hay un convenio para luchar contra el trabajo doméstico de menores que ha firmado Gabón», explica la misionera, «pero a día de hoy aún no ha sido inculpado ningún gabonés. Recurren a nosotros porque el sistema judicial no funciona”. Es cierto que las medidas legales han hecho que se vean menos niñas en la calle, pero eso, según la carmelita, “no quiere decir que el tráfico haya disminuido. Simplemente las emplean más en las casas y menos en los mercados”.

Covadonga habla con claridad. “En África hay un comité de expertos por los derechos del niño ligado a la Unión Africana. Conocemos esta institución porque vemos a los jefes de Estado cuando vienen para sus grandes reuniones, para las que se construyen casas enormes con piscina y depuradoras para solo una semana de ocupación, lo que dura la cumbre. Y al lado se muere la gente porque no hay agua potable”, denuncia. Cuando se detectan casos de riesgo, se intenta establecer una relación de confianza con los niños, para conocer su situación real, relata, y continúa: “Vemos la actitud de quienes los tienen en tutela, y si están en una situación de explotación, intentamos que salgan del círculo, lo cual es difícil porque no saben a dónde ir. Buscamos alternativas. En Gabón tenemos un centro de acogida, pero en Togo no”.

En muchas ocasiones, la mayoría, deben pagar un rescate por los niños a sus patronos. Y darles refugio en pisos de difícil acceso, donde a las mafias les resulte complicado intentar recuperar lo que consideran es de su propiedad. “Luego se les refuerza la autoestima y se les cuida, porque llegan en condiciones físicas lamentables”, explica la misionera. Además, de 12.00 a 14.00 cada día les enseñan a leer y escribir. Son ya 600 los que han sido rescatados de las mafias en Gabón. En 2013 fueron cien solo en Togo. “Son números ridículos si comparamos las cifras de niños afectados por este problema”, se lamenta. Pero es un triunfo absoluto para cada uno de aquellos que consiguen recuperar su libertad.

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Ébola, ciencia y derechos humanos

Una nueva epidemia del virus del Ébola azota África occidental desde hace unos meses. En Guinea, Liberia y Sierra Leona han muerto ya más de 500 personas. Se trata de una epidemia sin precedentes desde que el virus fue descubierto hace casi 40 años. Los más graves estallidos hasta la fecha habían provocado 280 muertos contabilizados (1976), 254 (1995), 224 (2000) y 187 (2007), principalmente en la República Democrática de Congo, Uganda, Congo, Sudán y Gabón. Estamos por lo tanto ante un fenómeno nuevo. La actual epidemia está ya cerca de doblar el número de muertos de su precedente más mortífera. El virus ha saltado a zonas muy alejadas. Por primera vez los casos se reproducen en zonas urbanas, lo cual no sabemos muy bien si facilita las cosas o las hace más incontrolables, seguramente ambas cosas a la vez.

Estudiando los registros de los 23 brotes de la enfermedad contabilizados por la OMS desde 1976 se puede concluir que el virus del Ébola mata hasta un 80% o incluso un 90% de los afectados. No tenemos cura a día de hoy: tan sólo cuidados paliativos. Ha habido y hay investigación científica sobre el ébola, pero como afirma Peter Piot, codescubridor de este virus, ha sido insuficiente. Cabe preguntarse si la investigación no estaría ya más avanzada si esta enfermedad atacara a otras regiones o a otros sectores sociales.

Pocas certezas hay sobre el origen del virus. Se cree que sus huéspedes naturales son una especie de murciélagos, pero caben otras hipótesis. Se han conocido casos de contagio en diversas especies de primates. Sabemos, eso sí, cómo el virus se transmite entre humanos: por contacto con fluidos corporales del infectado. Es necesario que el conocimiento científico sobre estos medios de contagio sea divulgado entre quienes están en contacto con enfermos.

Afrontar esta crisis requiere de una colaboración entre los países afectados y los organismos regionales e internacionales. Requiere de la acción de las ONG locales e internacionales, como Médicos Sin Fronteras, que ha estado allí desde el estallido del brote en un trabajo heroico digno de todos nuestros apoyos (morales, sí, y también económicos). Pero además de la labor humanitaria en tiempos de emergencia, se necesita un apoyo sostenido en formación, sensibilización e investigación científica a largo plazo y continua en el tiempo.

Los brotes de esta enfermedad tienen que ver, como vemos, con la pobreza, con la ignorancia, con la falta de medios y con los sistemas sanitarios deficientes. Tiene que ver por lo tanto con un nivel de desarrollo humano deficiente. Tiene que ver con la negación del derecho a la salud. Y tiene que ver también con la negación de los derechos culturales, uno de los cuales es el derecho a la ciencia (o, más técnicamente, el derecho a beneficiarse del desarrollo científico y sus aplicaciones). Este derecho a la ciencia está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (art. 27) y en los tratados que la desarrollan. Y es que derecho a la ciencia es también el derecho de los investigadores, médicos y personal sanitario a poder realizar su trabajo en condiciones normales, derecho a que los poderes públicos, ante este tipo de situaciones, destinen medios a la investigación y a la divulgación, y derecho a que se impliquen los organismos internacionales y los países con mayores medios.

Hay otras enfermedades que matan más que el ébola. Pero en pocas de ellas podemos ver de forma tan nítida la estrecha relación que existe entre la vida, la ciencia y los derechos humanos. Es ésta una ocasión por tanto para recordar que el desarrollo real del derecho a la ciencia es importante ahora ante esta crisis… y lo seguirá siendo cuando ésta, esperemos que más pronto que tarde, pase.

Mikel Mancisidor es jurista, miembro del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU y relator para el Derecho Humano a la Ciencia.

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La OMS advierte de que el virus del Ebola se encuentra fuera de control

El mayor brote infeccioso causado hasta ahora por el virus hemorrágico del Ebola, iniciado el pasado marzo en el Africa occidental, avanza sin contención en Guinea, Sierra Leona y Liberia. Ha afectado a un millar de personas, de las que hasta el pasado jueves habían fallecido 603 apenas una semana después de percibir los primeros síntomas del contagio. “La epidemia está fuera de control”, alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS) a principios de julio. La máxima mortalidad afecta a Guinea, con 304 fallecidos, seguida de Sierra Leona, con 194, y Liberia, con 105 muertes.

Los sanitarios de Médicos sin Fronteras (MSF), que han atendido a más de un centenar de infectados por el virus en su hospital de Kailahun (Sierra Leona), han alertado del posible aumento de fallecimientos en las próximas semanas, no porque el virus haya ganado agresividad, sino porque se expande en núcleos urbanos muy poblados, en los que una muerte congrega a personas venidas de otras localidades que, tras contactar con los familiares del difunto a riesgo de contagiarse –su tradición dice que deben lavar el cadáver–, regresan a sus casas convertidos en eventuales focos propagadores de la infección. Anteriores brotes sucedieron en zonas selváticas.

Las entidades que ofrecen atención sanitaria en el perímetro del actual brote –MSF, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los centros de enfermedades infecciosas de EEUU y la UE– no logran acotar este episodio, que mantiene en situación de alerta a los países del entorno y ha obligado a establecer controles en los aeropuertos occidentales, que deben aplicar protocolos de aislamiento a los viajeros, procedentes del citado perímetro africano, que lleguen enfermos y muestren síntomas coincidentes con los del ébola.

Como en anteriores ocasiones, los epidemiólogos sostienen que el brote actual lo inició un murciélago de la fruta –animal que habita en la zona más densa de la selva– que posiblemente agredió a un chimpancé o a un gorila que posteriormente entró en contacto con un cazador que inició la cadena de contagios. Se considera que esa familia de murciélagos son el reservorio natural que conserva y transmite el virus del Ebola, circunstancia que explicaría los cíclicos brotes epidémicos. Hasta ahora, no obstante, no se ha conseguido aislar en laboratorio muestras del ébola en dichos murciélagos, que no sufren la infección.

EL MAS MORTAL La mortalidad a que da lugar el subtipo vírico que causa el actual brote –llamado Zaire– oscila entre el 60% y el 90% de los infectados: es decir, entre seis y nueve de cada 10 afectados por el Ebola desarrollan las fiebres hemorrágicas y el fallo orgánico completo a que conduce este virus poco antes de provocar la muerte. “El subtipo Zaire es el más mortal de los que clasifican al Ebola”, asegura el microbiólogo Mikel Martínez, del Hospital Clínic, que ha investigado este virus en el Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas (INSA) de Lyón (Francia), uno de los escasos centros del mundo con capacidad para manipular virus altamente peligrosos (denominados de nivel 4), como es el Ebola. Ningún centro de investigación español está capacitado para estudiar este virus.

El virus del Ebola –que toma el nombre del río que transcurre por la zona del Congo donde se manifestó por primera vez, en 1976– está considerado el microorganismo más agresivo y mortal de los que afectan a las personas. Su condición de virus ARN (introduce el material genético en el ácido ribonucleico) impide que autocorrija los errores genéticos que sufren otros virus a medida que se replican. “Esto explica por qué el Ebola mantiene intacta su enorme agresividad”, explica Tomás Pumarola, responsable del microbiología en el Hospital del Vall d’Hebron. “Es fácil detectarlo porque actúa rápido, provoca unos síntomas gravísimos y causa la muerte entre cinco y diez días después del primer síntoma”, añade. Los brotes anteriores se extinguieron acotando el perímetro de la infección.

Los signos iniciales del Ebola no se diferencian de los de una gripe fuerte: fiebre elevada, dolor de músculos, huesos y garganta y postración completa, a los que se añaden vómitos y diarreas. Apenas cuatro días después de iniciados los síntomas, el virus consigue bloquear por completo la acción del sistema inmunológico y el enfermo queda indefenso en manos de un microorganismo que adelgaza el grosor de los vasos sanguíneos y da lugar a hemorragias.

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El médico jefe de la lucha contra el ébola en Sierra Leona se contagia del virus

El médico jefe de la lucha contra el ébola en Sierra leona, Umar Khan, de 39 años, se ha contagiado del virus, según ha anunciado este martes la oficina del presidente. Nombrado “héroe nacional”, Khan lideraba la lucha para controlar este brote de una enfermedad que ha matado ya a 206 personas en el país africano.

(23.07.2014) Este virus, para el que no existe cura ni vacuna, puede causar la muerte en el 90% de los infectados, aunque la tasa de mortandad del actual brote se sitúa por debajo del 60%. Hasta el momento la enfermedad ha costado la vida a 632 personas en Guinea, Liberia y Sierra Leona según los últimos datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un informe publicado el pasado sábado.

Dicho informe, en el que se detallaba la muerte de 19 personas en los cuatro días previos a la publicación de las informaciones, pone de manifiesto los problemas del sistema de salud de algunos de los países más pobres de África para hacer frente a la enfermedad.

Khan, virólogo al que se le reconoce haber atendido a más de 100 víctimas del ébola, ha sido trasladado a una sala de tratamiento llevada por Médicos Sin Fronteras (MSF), de acuerdo con las autoridades. Una fuente de la sala ha confirmado que el doctor está vivo y recibiendo tratamiento, pero no ha dado más detalles de su situación.

La ministro de Salud del país, Miatta Kargbo, ha dicho que Khan es un “héroe nacional” y ha asegurado que hará “cualquier cosa y todo lo que esté en mi poder para asegurar su supervivencia”.
Miedo al contagio

Aunque no está clara aún la forma en que Khan ha podido contagiarse del virus, sus compañeros han dicho que él siempre ha sido meticuloso en su trabajo, llevando monos, máscara, guantes y calzado especial.

En una visita del medio al centro de tratamiento Kenema, en el este de Sierra Leona, a finales de junio, Khan dijo que había instalado un espejo en su despacho al que llamaba “el policía”, para poder inspeccionar en busca de agujeros o exposición después de entrar en una sala de aislamiento.

Además, Khan se declaró preocupado por su salud y con miedo de contraer la enfermedad. “Temo por mi vida, debo decirlo, valoro mi vida”, dijo sin muestra aparente de padecer la enfermedad en ese momento. “Los trabajadores sanitarios somos propensos al contagio debido a que somos el primer punto de contacto para los contagiados”, señaló. “Incluso con un uniforme totalmente protector puesto, estás en riesgo”, añadió .

Hace tres días, tres enfermeras que trabajaban en el mismo centro de tratamiento del ébola que Khan murieron por el virus. La epidemia del ébola empezó en la remota región del sudeste de Guinea en febrero y desde entonces ha recorrido la región. Los síntomas son diarrea, vómitos y sangrado externo e interno.

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“No más iglesias en Sudán” es la política de su gobierno

Los cristianos de Sudán han reaccionado con una mezcla de enojo y sorpresa tras conocer la semana pasada que el gobierno no permitirá la construcción de nuevas iglesias.

El ministro Abdullah Shalil declaró el pasado sábado en el país ya existían suficientes iglesias y por lo tanto cualquier petición para construir nuevos lugares de culto sería rechazada.

Kori El Ramli, secretario general del Concilio de Iglesias de Sudán ha manifestado que este anuncio se ha producido justo después de la demolición de una iglesia en Jartum el pasado 30 de junio. Los miembros de esta iglesia fueron notificados un día previo que debían desalojar la iglesia pues al día siguiente sería demolida y hasta la fecha las autoridades gubernamentales no han aclarado los motivos del derribo.

El Ramli ha acotado que la población cristiana en Sudán está en un proceso de crecimiento y que por lo tanto la necesidad de iglesias en ese país es una realidad.

“Queremos que el gobierno ceda nuevas parcelas para que podamos construir nuevas iglesias”, declaró El Ramli en el programa radial “Focus on Africa” ​​de la BBC.

“Somos ciudadanos y la Constitución dice que hay libertad de religión y de culto y por ello estamos reclamando nuestros derechos”.

Por otro lado y dada la situación el Concilio de Iglesias realizó una reunión para hablar de este tema pero fue interrumpido por oficiales gubernamentales que alegaban que se estaba haciendo proselistismo en esa reunión.

Por la incertidumbre que se está generando en el país en relación a la libertad de culto, algunos creyentes tienen temor para asistir a los servicios religiosos.

Después de la demomolición del templo, “La iglesia está inundada con terror”, según ha señalado el creyente Dabanga Jartum. “No nos sentimos seguros cuando oramos”.

Este año la libertad religiosa de Sudán se ha convertido en un tema internacional tras la detención de Meriam Ibrahim que fue condenada a muerte por apostasía. Su sentencia fue anulada en apelación, y se está a la espera de que se le permita viajar a los Estados Unidos, pais donde reside su esposo.

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Ébola, miedo y muerte en tres países de África Occidental

“La gente ha entrado en estado de pánico. Estamos saturados y esto desborda nuestra capacidad”. Es la declaración de Toni Luna, el delegado de Médicos Sin Fronteras en Aragón cuando explica lo que está ocurriendo África Occidental. Hace cinco meses que se detectó en Guinea el primer caso de ébola y a día de hoy el virus ha traspasado las fronteras de dos países y ha dejado 603 víctimas mortales. 

Desde marzo, Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia han sido afectados por una de las cepas más mortales del ébola. La cepa Zaire. El miedo, el desconocimiento y la nula implicación de las autoridades locales ha hecho que la epidemia alcance dimensiones nunca vistas.

Según la Organización Mundial de la Salud, en solo cinco meses 964 personas han contraído el virus y 603 han fallecido. “Nunca antes una epidemia de ébola había afectado a tantas personas ni se había extendido a varios países”, explica el delegado en Aragón de Médicos Sin Fronteras. Ésta es la única organización medicohumanitaria que actúa a día de hoy sobre el terreno y aseguran que han llegado a su techo operacional. 

Los primeros síntomas del ébola son parecidos a los de una gripe habitual. Cansancio, mareos, resfriado y en poco tiempo desemboca en pústulas y fiebres hemorrágicas. Para frenar este virus, para el que no existe tratamiento directo, es fundamental la colaboración de la población. Pero no está resultando nada fácil.  “Se ha instalado una sensación de miedo constante entre ellos. Y junto con el desconocimiento de la enfermedad hace que muchos ni siquiera acudan al hospital por miedo a ser expulsados de sus aldeas o rechazados por el resto”.  

Las tradiciones tampoco están ayudando. “Los ritos funerarios de estas zonas de África conllevan un contacto directo con el fallecido.  Después de su  muerte abrazan el cadáver durante días lo que supone una transmisión casi segura del ébola“, explica Luna. El virus se extiende con cualquier fluido corporal como el sudor, la saliva o la sangre y tiene una tasa de mortalidad del 90%.

Una lucha contra reloj

Técnicos de la organización humanitaria aseguran que, “es muy difícil controlar la extensión porque la gente de esta zona no se había enfrentado nunca antes a una enfermedad así y no saben cómo prevenirla”. Para intentar controlar su virulencia, 600 sanitarios de Médicos Sin Fronteras  trabajan sobre el terreno, pero aseguran que los casos siguen avanzando con mucha fuerza y “hay tantos focos que es imposible que estemos en todos”. 

Asimismo, llevan meses instando a las autoridades de las regiones afectadas a tomar medidas. “Los líderes no se han implicado hasta ahora y estamos presionando a los ministerios de sanidad de los países colindantes porque si no se bloquea el espacio contagiado hay riesgo de que se extienda a más regiones“. Una auténtica lucha contrarreloj porque “cuanto más tiempo se tarde en encontrar y realizar un seguimiento de las personas que han estado en contacto con los enfermos, más difícil será controlar el brote”.

El nacimiento

Fue en 1976, cuando un científico belga determinó por primera vez la existencia del virus ébola. El descubrimiento se produjo después de que varios habitantes del Congo manifestaran extraños síntomas. Al parecer, el primero fue un profesor de escuela que volvía de un viaje por el norte del entonces Zaire. Diarreas y hemorrágias…murió 14 días después de comenzar a experimenar los síntomas. Era la primera manifestación de la enfermedad y de una de sus cepas más peligrosas. La del ébola-Zaire. Con una mortalidad del 90% de los contagiados es la que está afectando a día de hoy al África Occidental.

Pero el virus, que afecta con igual virulencia a personas y animales, no quedó ahí. Unos meses después, los trabajadores de una fábrica en Sudán cayeron enfermos con los mismos síntomas.

Igualmente conocida fue la manifestación de la variedad ébola-reston. Una cepa que apareció en 1989 y que se encontró en cien macacos importados desde Filipinas a EEUU. Tras ello se han detectado cientos de casos en gorilas, monos, murciélagos y otras especies animales.

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Comprar un niño en África Occidental cuesta tan solo 30 euros

Según la Organización Internacional del Trabajo casi 400.000 niños son víctimas del tráfico infantil en África Occidental ya sea por motivos de pobreza, conflictos o mano de obra barata.

En total, más de un millón de niños y niñas en el mundo son víctimas de esta situación. Se han llegado a dar casos de venta de menores por 30 euros. Normalmente, los niños son entregados, muchas veces por sus propias familias, a cambio de dinero, y posteriormente sufren abusos y esclavitud por parte de los compradores que suelen pertenecer a mafias.

Los menores son obligados a hacer trabajos forzosos desde muy pequeños en venta ambulante, minas y las niñas normalmente en la prostitución.
Rachichi, es un niño que fue vendido con tan solo 11 años por 50 euros. “Mi padre me dijo que nos íbamos a Nigeria, allí había una mujer y él me vendió, cuando cogió el dinero me dijo que me esperara que iba a comprar pan. Yo me quedé callado y mi padre se fue, huyó“, ha contado el pequeño.

Al tiempo, Rachidi logró escapar y lo acogieron en un centro salesiano de Benín, su padre incluso volvió a buscarlo para venderlo. Actualmente vive con su madre y es uno de los mejores de la clase.

“Engañan mucho a las familias, les dicen que les van a llevar a la ciudad a aprender un oficio. Casi siempre hay cómplices dentro de la propia familia”, ha señalado Jose Luis de la Fuente, misionero salesiano.

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La circuncisión reduce riesgo de SIDA

Un nuevo estudio que podría impulsar los esfuerzos de prevención del VIH afirma que los hombres africanos no participan en comportamientos sexuales más riesgosos después de ser circuncidados.

La investigación ha demostrado que la circuncisión puede reducir en gran medida el riesgo de ser infectado con el virus del SIDA en los hombres.

El estudio se realizó en la provincia de Nyanza en Kenia, una región donde la circuncisión masculina no es común. Nelli Westercamp es la investigadora y autor principal del estudio.

A pesar de la reducción de riesgos, Westercamp dijo que la circuncisión masculina no se debe utilizar solamente para prevenir la infección por VIH.

Se supone que debe ser implementado como un conjunto de intervenciones – la circuncisión masculina, la promoción de preservativos, pruebas de VIH, asesoramiento, y así sucesivamente, afirmó.

Algunos temían que si la circuncisión se promovía como una medida de prevención, los hombres circuncidados podrían pensar que estaban bien para participar en el comportamiento sexual de riesgo.

Entre 2008 y 2010, cerca de 3.200 hombres no circuncidados de la provincia de Nyanza, participaron en el estudio. La mitad se sometió a la circuncisión médica, mientras que la otra mitad no.

Al inicio del estudio, aquellos que optaron por el procedimiento en realidad pensaban que estarían en un mayor riesgo de infección que los que optaron por no haberlo hecho. Esa percepción se redujo significativamente con el tiempo.

En cuanto a los comportamientos sexuales, vimos que el nivel general de la actividad sexual aumenta por igual en ambos grupos – en su mayoría impulsados por el grupo de edad más joven. Eso es entre 18 y 24 años de edad. “Algunas conductas de protección, como el uso del condón aumentan, sobre todo entre los hombres circuncidados”, afirmó Westercamp.

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