Los niños famélicos de Sudán del Sur hacen vislumbrar la hambruna

Sudán del Sur (Reuters) – El aumento del número de niños famélicos que llegan al centro de alimentos de Leer, una polvorienta localidad tomada por los rebeldes en Unidad, un estado rico en petróleo de Sudán del Sur, está incrementando los temores de que la nación más nueva del mundo esté al borde de la hambruna.

Las existencias de alimentos están reduciéndose en las regiones del norte del país, asoladas por el conflicto, según los trabajadores de ayuda, y el inicio de la temporada de lluvias ha reducido las esperanzas de que los agricultores de subsistencia que se han visto desplazados en Sudán del Sur planten suficientes cultivos para poder alimentarse.

El país tiene el tamaño de Francia, pero apenas cuenta con carreteras asfaltadas y Naciones Unidas y los organismos humanitarios tienen dificultades para proporcionar ayuda en las regiones remotas. Incluso los envíos por avión están reduciéndose ya que la lluvia inunda las sucias carreteras que actúan a modo de pista de aterrizaje.

Los organismos de ayuda dicen que Sudán del Sur, que obtuvo la independencia de Sudán en 2011 tras décadas de conflicto, podría encaminarse a la peor hambruna desde la que afectó a Etiopía en 1984.

La organización Médicos Sin Fronteras dijo que había tratado a unos 1.800 niños malnutridos en su centro de alimentos de Leer desde mediados de mayo. En 2013 trató a 2.300 niños durante todo el año.

En los centros de alimentos de los organismos de ayuda, las madres que buscan ayuda médica para sus niños esqueléticos cuentas historias desgarradoras de su vida en zonas agrestes, donde sólo pueden buscar frutos o raíces.

“Huimos y nos ocultamos durante meses sin comida”, dijo una mujer que huyó de los combates en la región de Leer. “Comíamos bayas y raíces de plantas”.

Su hijo de tres años pesa apenas dos kilos por su aguda desnutrición, cuando un niño sano del país normalmente pesaría 10-12 kilogramos, según un pediatra en Juba.

Las Naciones Unidas han advertido durante meses que se vislumbra la hambruna si no se pone fin a los combates que surgieron a mediados de diciembre entre el Gobierno y los rebeldes. Más de un tercio de los aproximadamente 11 millones de habitantes del país podrían estar al borde de la hambruna para final de año, según responsables de la ONU.

Los organismos de ayuda, que dicen que hay escasez de fondos para abordar la crisis, se quejan de que los trabajos se han visto dificultados por los soldados rebeldes y gubernamentales, que han saqueado vehículos y tiendas de alimentos.

“Perdimos nuestros nueve coches”, dijo Sabrina Sharmin, coordinadora en funciones de Médicos Sin Fronteras (MSF), en declaraciones en Leer la semana pasada. “El envío (de suministros) desde la pista de aterrizaje a nuestro complejo es difícil; estamos usando carros tirados por burros”.

La oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) dijo que organismos de ayuda en Leer estaban tratando más de 1.000 casos de desnutrición infantil cada mes. Antes de que surgiera la violencia en diciembre, había unos 40 al mes.

Diplomáticos occidentales dicen que la hambruna que se vislumbra es “realizada por el hombre” y evitable. Pero esperan que miles de personas mueran y que buena parte del país sufra ya que ni el presidente, Salva Kiir, ni el líder rebelde, Riek Machar, parecen dispuestos a cerrar un acuerdo de paz duradero.

AUMENTO DEL PRECIO DE LOS ALIMENTOS

Sudán del Sur está situado sobre las terceras mayores reservas de petróleo de África, y Estados Unidos y otros países occidentales que lo apoyaron alabaron la independencia de Sudán hace tres años como un logro en política exterior.

Pero las revueltas políticas y el conflicto amenaza con sumir de nuevo al país en el mismo ciclo de guerra y miseria que afectó a su pueblo cuando aún era parte de Sudán y los rebeldes combatían al Gobierno de Jartum.

Al menos 10.000 personas han muerto y más de un millón se han visto desplazadas desde que surgieron los combates entre facciones militares rivales en diciembre. La inversión extranjera ha caído y el coste de la guerra ha incapacitado el presupuesto del Gobierno.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU declaró la hambruna en la región en 2008 por la sequía. La hambruna se define como una desnutrición aguda que supera el 30 por ciento de la población y cuando las muertes superan dos personas por cada 10.000 habitantes cada día, entre otros criterios.

Anuncios