Dos refugiadas africanas piden a Europa “hospitalidad” para los desplazados

Elisabeth Waraga y Nicole Ndongala, dos refugiadas de Sudán del Sur y de la República Democrática del Congo, han reclamado este viernes a Europa y a España que brinden “hospitalidad” a todas las personas que se ven obligadas a huir de sus países por la violencia y la guerra, al tiempo que han defendido la educación como la mejor medida de protección para las mujeres y las niñas refugiadas.
En una rueda de prensa organizada en Madrid por Entreculturas con motivo del Día Mundial de los Refugiados, Waraga ha relatado su experiencia como refugiada, que comenzó hace tres décadas cuando huyó de Sudán por la guerra y llegó a la República Centroafricana, donde experimentó las consecuencias de la hambruna y las dificultades de vivir como refugiado, antes de volver a tener que huir otra vez por la violencia.
En sus años de refugiada, Waraga se convirtió en religiosa tras conocer a una monja que le hizo ver la necesidad de impulsar la educación como forma de desarrollo y protección para los niños y ahora se encarga de educar a niños de Sudán del Sur, un joven país que vive marcado por la violencia por los enfrentamientos entre los partidarios del presidente sursudanés, Salva Kiir, y el exvicepresidente Riek Machar.
La religiosa sursudanesa ha advertido de que sus compatriotas “tienen miedo” de volver a su país, especialmente las mujeres, y ha alertado del elevado número de agresiones sexuales que se han registrado. Waraga ha explicado que, con el apoyo de Entreculturas, ahora está promoviendo la educación de los desplazados y refugiados sursudaneses, ofreciendo becas del 75 por ciento de la matrícula escolar para los niños y transmitiendo a los padres la necesidad de que eduquen a sus hijos como la mejor forma de protegerles.

“SOLO CON EDUCACIÓN SE PODRÁ ALCANZAR LA PAZ”

“Sólo con educación se podrá alcanzar la paz”, ha asegurado Waraga, tras relatar algunas de las duras experiencias por las que ha pasado como refugiada. Esta religiosa ha hecho especial hincapié en la importancia de dar educación a las mujeres refugiadas y desplazadas y ha recordado una frase de una “heroína” de su país, que defiende que “si se educa a una mujer, se consigue educar a toda una nación”.
En línea similar, la refugiada congoleña Nicole Ndongala, que salió en 1998 de la República Democrática del Congo huyendo de la guerra y ahora vive en España, ha dejado claro que la educación es clave para la protección de los refugiados y desplazados y ha exigido a Europa y a España que tengan “hospitalidad” con todas esas personas que no eligen marcharse de su país sino que se ven forzadas a hacerlo por los conflictos y la violencia.
“Europa nos cierra las puertas”, ha relatado Ndongala, en un perfecto español, antes de lamentar el trato que reciben en la valla de Melilla los inmigrantes que intentan entrar en España tras haber recorrido cientos de kilómetros desde sus países de origen.
Ndongala ha contado las brutales violaciones que han sufrido las mujeres en la República Democrática del Congo, especialmente en Kivu Norte, y ha asegurado que los militares que las violaban llegaban a introducirles objetos en la vagina para ridiculizarlas ante su pueblo e incluso obligaban a sus hijos a que las violaran.

NADA COMPARABLE A LOS CAMPOS DE REFUGIADOS

Esta refugiada congoleña ha subrayado que la crisis actual que sufre España y muchos países europeos no es comparable, en ningún caso, a la que padecen los millones de personas que viven en campamentos de refugiados en todo el mundo. “No hay ninguna crisis que podamos comparar con la de los campos de refugiados”, ha asegurado.
Waraga y Ndongala han hablado este viernes en una rueda de prensa organizada por Entreculturas para poner de manifiesto la difícil situación que viven los desplazados y refugiados de todo el mundo y, especialmente, las mujeres y niñas que han tenido que abandonar sus hogares por la violencia y las guerras.
Esta ONG ha organizado la campaña http://www.Noland.eu, con la que hace un llamamiento a todos los ciudadanos a no olvidarse de las refugiadas mujeres y niñas y de la necesidad de ayudarles ante las dificultades y penurias que sufren en todo el mundo.
Cristina Manzanedo, la responsable de Migraciones de Entreculturas, ha exigido a la comunidad internacional, a Europa y a España que abandonen la “hostilidad” hacia los desplazados y los refugiados y apuesten por la “hospitalidad”, tras recordar que los tratados internacionales obligan a acoger a estas personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares.

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